Esto no cesa. Es como el cañón de la litotricia: bum, bum, bum. Si el sábado era Gómez, el lunes es Ábalos. ¡24 años para el exministro de Transportes y exsecretario general del PSOE, 16 de cumplimiento mínimo! ¡19 para Koldo García! Y solo cuatro y medio –aunque la condena se queda en suspenso- para el corruptor, el inefable Víctor de Aldama. Recordemos que a Luis Bárcenas, el tesorero del PP, 50 millones en Suiza, se le fijaron 12 años de prisión efectiva, y a los seis años de cárcel se le concedió el régimen abierto. ¿Raro lo de Aldama? Estruendosamente extraño, escandalosamente pornográfico. Al delincuente le han pagado bien sus bulos desenfrenados contra el Gobierno de Sánchez. Es lo que hay. Va todo tan deprisa, tan atropellado, que al Ojo no le ha dado tiempo a leer y poder analizar con un poco de rigor la condena. Que tenía que enviar este articulillo a su hora. Disculpas. Ya lo harán otros en este medio y con mejor criterio. Quien no ha tardado ha sido Feijóo. Para qué y por qué iba a cortarse. Decíamos de la litotricia. Objetivo: desintegrar las piedras que tenemos por los adentros. Pues vayan tomando nota algunos observadores de que el maldito cálculo del riñón a veces no se rompe. Muchas ondas, infinita energía láser para acabar con ella, pero la maldita piedra resiste. Como el Adamantium del universo Marvel. Y el pedrusco, indestructible, sigue dando guerra, mucha guerra. Aviso, pues, para navegantes despistados. No sé si han entendido el símil…