La mayoría de los partidos que sostienen a Pedro Sánchez en el Gobierno han evitado gesticular demasiado este lunes tras conocerse la sentencia del Tribunal Supremo (TS) contra José Luis Ábalos, Koldo García y Víctor de Aldama. Los 24 años y tres meses que le han caído al exministro de Sánchez —y ex secretario de organización del PSOE— han provocado reacciones en algunas formaciones aliadas del Ejecutivo, pero una cierta contención, paradójicamente, entre los partidos más críticos de lo que un día se llamó bloque de investidura. La decisión del Supremo ha desencadenado una suerte de calma tensa. Reconocimiento de la gravedad, pero sin pasos en falso. El PNV, por el momento, espera a estudiar bien la sentencia. Junts per Catalunya calla. "No daremos declaraciones". En el horizonte más cercano, dos tragos amargos para el presidente del Gobierno: su comparecencia el miércoles y —previsiblemente, el jueves— la votación que ha diseñado el PP para escenificar que Sánchez ya no goza del respaldo de la mayoría del Congreso. PublicidadFuentes del PNV o ERC, en conversación con Público, ofrecen un análisis parecido. No sorprende que la sentencia contra Ábalos sea condenatoria. Era algo que, de alguna forma, ya se esperaba y no tiene por qué cambiar drásticamente las cosas, lo cual no quiere decir que no encone más su relación ante un Gobierno que consideran cada vez más "débil". Desde el PNV, en cualquier caso, no quieren correr. Prefieren leer con detenimiento la sentencia y, una vez consensuada una posición en el Euzkadi Buru Batzar (EBB), el comité ejecutivo nacional de la formación que preside Aitor Esteban, comunicar de forma oficial la posición del partido. La portavoz del PNV en el Congreso, Maribel Vaquero, ofrecerá una entrevista —cerrada desde hace tiempo— este martes a ETB, la radio-televisión pública vasca.El estrés político irá creciendo en las próximas horas y tendrá un cénit más largo de lo que esperaba Sánchez cuando solicitó él mismo la comparecencia en el Congreso. El presidente del Gobierno hablará ante los diputados el miércoles para dar explicaciones sobre los escándalos de corrupción que rodean al PSOE —el caso mascarillas ya con sentencia—, pero el jueves —casi con total seguridad— se votará una moción del PP para que la cámara se posicione acerca de si Sánchez debe convocar una cuestión de confianza, una prerrogativa suya. Ese es el camino que ha elegido el PP para presionar. Se sobreentiende que Junts votará afirmativamente y la incógnita se sitúa en el tejado del PNV. Público ha preguntado a los de Aitor Esteban acerca de su posición y han optado por no despejar la duda. Además, este miércoles, en el Senado, se producirá una votación para que Sánchez convoque elecciones, habida cuenta de que, cuando el PP y Junts trataron de que tuviera lugar en el Congreso, la Mesa de la cámara, con mayoría de POSE y Sumar, lo impidió.Pero antes de que tenga lugar la votación en el Congreso (jueves), que concitará más atención que la del Senado, los partidos que aún pueden considerarse aliados de Sánchez le piden un golpe de efecto en su comparecencia. Gabriel Rufián, de ERC, lo llama "contenido". Fuentes del Grupo Republicano en el Congreso reclaman que "se explique a fondo" y que dote de sentido a lo que queda de legislatura. "No vale con que nos pida confianza", rematan. Aina Vidal, portavoz adjunta del grupo de Sumar por parte de los Comuns, lo explicó así en una rueda de prensa este lunes: "España no pide elecciones, pide explicaciones". El socio del Gobierno de coalición espera, además, algún anuncio. En los últimos tiempos, han puesto sobre la mesa la necesidad de que se regule de forma más estricta la figura de los expresidentes, pero también exigen a Sánchez voluntad para desplegar el Plan Anticorrupción que presentó hace un año. PublicidadComo explicó este medio, más allá de la sentencia al trío Ábalos, Koldo, Aldama —este último no tendrá que entrar en la cárcel, algo que ha sido criticado tanto desde el PSOE como desde los partidos situados a su izquierda—, buena parte de los aliados del Gobierno quieren aprovechar los meses que le pueden quedar a la legislatura para aprobar medidas útiles para la ciudadanía. Hablan de dar algún paso significativo en la regulación del mercado de la vivienda, de la derogación de la ley mordaza o de la reforma de la financiación autonómica. Aspiran, incluso, a tener la oportunidad de votar unos nuevos Presupuestos.EH Bildu y el BNG guardan silencio. Prefieren escudriñar bien la sentencia. En cualquier caso, también se emplazan a la comparecencia del miércoles. Es una calma, con todo, que contrasta con la contundencia que despliega Podemos. Los morados hace tiempo que dan la legislatura por terminada: "Hoy se vuelve a comprobar que la corrupción está en el ADN del bipartidismo y que empresarios corruptos siguen comprando a políticos del PSOE y del PP que están a la venta. El tiempo de Sánchez ha terminado", declaran a este medio. En Podemos ni siquiera esperan que salga adelante alguna medida interesante en el tiempo que pueda pasar hasta que Sánchez convoque elecciones y recuerdan que, durante esta legislatura, el PSOE ya ha amparado "la especulación que ha agravado la crisis de la vivienda" y "el mayor aumento del gasto militar de nuestra historia".La sentencia contra Ábalos, con todo, tensa un poco más la relación de Sánchez con los partidos que sostienen su Gobierno. Incluso con sus compañeros del Consejo de Ministros. La decisión del Supremo es la rúbrica de que hubo corrupción en el gobierno al que apoyaron y no quieren que eso les pase factura, pero, a la vez, evitan entrar en el juego del PP, que trata constantemente de poner la pelota en su tejado.PublicidadFeijóo, un comentarista de la actualidad políticaPero, más allá de colocar esa presión sobre los aliados de Sánchez, Alberto Núñez Feijóo parece haber renunciado a echar mano de la única herramienta constitucional con la que podría él mismo poner la primera piedra para terminar con el actual Gobierno. La moción de censura está descartada si los límites que han marcado Junts y PNV se mantienen inamovibles. "No voy a cometer ese error", afirmó este lunes por la mañana. Feijóo evidencia, por lo tanto, que lo que guía a los populares es el cálculo político. Consideran que una moción de censura fallida sería el equivalente a un balón de oxígeno para el Gobierno. Es una opinión que, en cualquier caso, no es compartida por todo el espacio de la derecha española. Hay, incluso, algunas voces autorizadas, como la del exministro del gobierno de Mariano Rajoy José Manuel García-Margallo, que han llegado a sugerir que Feijóo de un paso a un lado al menos en el marco de una moción de censura instrumental para que la lidere un candidato "neutro". Pero ni esa perspectiva ni ninguna otra que aparte a Feijóo —aunque sea por unos minutos— de la candidatura a la presidencia del Gobierno se toma en serio en la sede de la calle Génova. La consigna es esperar.Mientras tanto, el líder popular se conforma con actuar casi de comentarista político. La mejor prueba fue la comparecencia posterior a la sentencia sobre el caso mascarillas. Feijóo se colocó ante el atril de Génova, opinó que Sánchez debería dimitir y convocar elecciones, animó a sus aliados a retirar su apoyo al Ejecutivo y se marchó. "La suerte que tiene Sánchez es lo floja que es su oposición", desliza, en conversación con Público, una fuente de entre los aliados del Gobierno.