La condena del exministro socialista José Luis Ábalos a 24 años y tres meses de prisión por el caso mascarillas ha obligado al PSOE a activar una estrategia más ofensiva que defensiva en uno de los momentos de mayor desgaste para la legislatura. Con Pedro Sánchez guardando silencio durante toda la jornada, Ferraz ha tratado de amortiguar el impacto del fallo contra quien fue durante años la mano derecha del presidente refugiándose en una crítica que ya había movilizado a buena parte de la izquierda en los últimos días: el cuestionamiento de algunas decisiones judiciales. El partido ha puesto así el foco en la suspensión de la pena de prisión para el comisionista Víctor de Aldama, un argumento que también han hecho suyo varios socios parlamentarios que, pese a elevar la presión sobre el Gobierno, siguen sin dar el paso de retirar su apoyo a Sánchez.Todo ello ocurre mientras el cerco por corrupción sobre el entorno de Sánchez continúa estrechándose y deja ya una imagen políticamente difícil de esquivar para Moncloa: la primera gran condena por corrupción vinculada a dirigentes que ocuparon puestos de máxima responsabilidad durante su etapa al frente del Gobierno. Ante ello, el PSOE ha sacado toda la maquinaria pesada para pasar de puntillas por la condena del exministro aprovechando el clima de enfado que ha generado este fin de semana que el juez Juan Carlos Peinado haya retirado el pasaporte a la mujer del presidente alegando que sus escoltas podrían cooperar para quebrantar esas medidas cautelares. Aunque en Moncloa aseguran que "condenan sin matices" los comportamientos por los que ha sido condenado Ábalos, han tratado de reforzar el cortafuegos levantado en torno al exministro desde su salida del Gobierno y del PSOE. Fuentes gubernamentales subrayan que, desde entonces, el Ejecutivo ha seguido "construyendo equipos, actuando e impulsando numerosas leyes y regulaciones" orientadas a reforzar la transparencia y la integridad pública, en un intento de presentar el caso como un episodio ya superado y desligado de la actual etapa política. Sin embargo, tanto el ministro con el perfil más político del Gobierno, Óscar Puente, como Ferraz han puesto el foco en el aspecto de la sentencia que mejor encaja con el relato que el PSOE viene sosteniendo desde hace meses: la suspensión de la pena de prisión para Víctor de Aldama pese a haber sido condenado a cuatro años y medio de cárcel. Mientras Puente calificó el fallo de "tremendamente aleccionador", la portavoz socialista, Montse Mínguez, se preguntó públicamente si realmente "sale a cuenta ser corruptor en España", contribuyendo a desplazar el foco desde las durísimas condenas a Ábalos y Koldo García hacia el beneficio procesal obtenido por Víctor de Aldama por su colaboración con la Justicia. En el partido son conscientes de que esta parte de la sentencia es la que más malestar está generando entre la militancia. "La gente está escandalizada de cómo se pueden poner 24 años a uno y dejar fuera al otro y con el botín", resume un dirigente socialista muy conectado con el estado de ánimo de las bases. Otro cargo del partido describe un clima de creciente irritación que sirve al partido como munición política: "Hay un runrún de cabreo y de victimismo. Al final, se ven tantos frentes que la gente reacciona defensivamente y cerrando filas".Ese mismo dirigente reconoce que la resolución del Supremo ha sido "dura" y que refleja "la gravedad del asunto", hasta el punto de considerarla un "punto de inflexión" para el PSOE. También admite que la indignación por el contraste entre las penas impuestas a Ábalos y Koldo y la situación de Aldama es "entendible". Sin embargo, no considera que la sentencia vaya a provocar un terremoto interno o un replanteamiento de la estrategia del partido. La razón, explica, es que en el PSOE hace tiempo que Ábalos está políticamente amortizado y que la dirección lleva mucho tiempo trabajando para presentar su caso como una historia ajena al actual proyecto político de Sánchez.Además, la estrategia de Ferraz no se limita a señalar a Aldama. Apenas unas horas después de conocerse una sentencia especialmente demoledora para quien fuera secretario de Organización del PSOE y ministro de Transportes, la dirección socialista volvió a dirigir sus ataques contra el PP. Los socialistas acusaron al partido de practicar una "moralina barata" contra Pedro Sánchez mientras, a su juicio, evita exigir explicaciones a la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, por la investigación que afecta a su pareja. También reivindicaron que el PSOE "actúa" cuando aparecen casos de corrupción frente a un PP que, señalan, sigue ocupando una sede vinculada a la financiación irregular del partido y a una trama que desembocó en "condenas judiciales históricas". En la misma línea, fuentes de la dirección cargaron contra Alberto Núñez Feijóo, a quien reprochan carecer de "atalaya moral" desde la que exigir responsabilidades, y rescataron el caso Kitchen para recordar que el PP llegó a impulsar, según sostienen, una operación parapolicial destinada a ocultar pruebas y protegerse de sus propios escándalos de corrupción.Los socios aprietan pero no ahoganLos aliados de Sánchez descartan, por ahora, romper con él, aunque cada vez lo hacen con menos contundencia. Tras conocer la sentencia del Supremo, la mayoría evitó entrar de lleno en el debate sobre un adelanto electoral y prefirió centrar el foco en las explicaciones que reclamaron al PSOE y, en particular, al presidente del Gobierno, que este miércoles comparecerá en el Congreso por los casos de corrupción. Mientras la vicepresidenta segunda, Yolanda Díaz, mostró su "respeto" por la sentencia, la portavoz de Sumar, Aina Vidal, exigió al PSOE que "limpie y ponga orden en su casa", aunque insistió en que la línea roja para una ruptura seguiría siendo una eventual financiación irregular del partido.La misma que la del portavoz de ERC, Gabriel Rufián, que este lunes elevó un poco más el tono al advertir de que "legislar no es resistir" y preguntarse qué sentido tiene prolongar la legislatura y con qué contenido político. En todo caso, tanto ERC como Sumar pusieron el foco en la suspensión de la ejecución de la pena de Víctor de Aldama. Podemos fue un paso más allá y habló de una "decepción enorme" con el PSOE, al sostener que "el tiempo de Pedro Sánchez ha terminado" porque ha defraudado a quienes le votaron el 23 de julio esperando "otra cosa" de él.En línea con los últimos órdagos lanzados al presidente, Junts criticó que los socialistas se "escandalicen" porque Aldama no entre en prisión mientras Ábalos, que fue ministro de Sánchez y uno de los principales dirigentes del PSOE, haya sido condenado a 24 años de cárcel. "La justicia señalando la luna y ellos mirando el dedo", reprochó la formación de Carles Puigdemont. Un mensaje que volvió a evidenciar la ruptura política que mantiene con el PSOE desde hace meses, aunque sin traducirse, por ahora, en una moción de censura contra Pedro Sánchez.
El PSOE critica la suspensión de la condena de Aldama para evitar hablar de Ábalos mientras sus socios aprietan sin romper
El cerco por corrupción en el entorno de Sánchez sigue estrechándose y deja ya la primera condena vinculada a un dirigente que ocupó un puesto de máxima responsabilidad en su Gobierno.












