Edurne UrretaActualizado Lunes,
junio
21:31Hace muchos a�os que Manuel R�denas decidi� vivir con coherencia. No fue f�cil. Naci� y creci� en una familia "muy tradicional" donde les costaba entender a aquel cr�o que tampoco lo tuvo f�cil en el colegio. Ese sufrimiento le llev� a mantener un compromiso consigo mismo que permanece vivo desde sus a�os universitarios, cuando se inici� en el activismo. "Siempre he sido muy cr�tico y all� me lanc�", recuerda. Hoy, a sus 54 a�os, es uno de los abogados en derechos LGTBI m�s prestigiosos del pa�s.El activismo juvenil le empuj� tambi�n a los brazos de su marido, Javier G�mez (49). Ambos militaban en el PP y Alberto Ruiz-Gallard�n, entonces alcalde de Madrid, accedi� a casarles hace ya 20 a�os. Su foto sali� en todos los peri�dicos: era la primera boda gay que oficiaba el regidor popular. "No nos cost� nada convencerle", recuerda R�denas con una sonrisa. Su marido sigue en primera fila de la pol�tica como portavoz del PP en el distrito de Ciudad Lineal de Madrid. �l contin�a inmerso en el activismo: adem�s de coordinar el Programa LGTBI de la Comunidad de Madrid desde 2002, es presidente de la Asociaci�n de Abogados contra los delitos de odio y director de la Fundaci�n Eddy, el primer hogar de acogida en Espa�a para las v�ctimas de la violencia lgtbf�bica.R�denas habla con mucho orgullo de la fundaci�n, creada hace diez a�os para acoger a j�venes de entre 18 y 30 a�os que sufren violencia y discriminaci�n sobre todo en el �mbito familiar por su orientaci�n sexual e identidad de g�nero. Empezaron con un piso y ahora ya tienen dos pero les gustar�a ampliar su cartera inmobiliaria porque reciben unas 200 solicitudes al a�o. "Cuesta creer que siga habiendo padres que echen a sus hijos de casa por ser gays, lesbianas o trans pero s�, sigue pasando, y bastante m�s de lo que imaginamos. Muchos acaban en la calle y nosotros les damos una oportunidad", asegura.En estos diez a�os han pasado 270 personas por los dos pisos, ubicados en direcciones secretas "por motivos de seguridad", precisa. "Vienen muy da�ados y nuestro objetivo es que puedan salir siendo autosuficientes. Les damos apoyo psicol�gico, cubrimos sus necesidades b�sicas y les introducimos en un programa de inserci�n laboral. Contamos con profesionales y una red de voluntarios que les acompa�an durante el proceso, que dura 12 meses. Ese es el tiempo m�ximo de permanencia en los pisos".Todos tienen que cumplir unas normas de convivencia -"esto no es un albergue", recalca- y algunos no encajan, pero el porcentaje de �xito es casi del 90%.Hasta hace unos cinco a�os la mayor�a de los acogidos eran espa�oles. Ahora hay m�s extranjeros (latinos, rusos y �rabes, sobre todo), aunque los nacionales no han desaparecido. "Empezamos acogiendo a chavales que dorm�an en la calle porque les hab�an echado de casa o viv�an en un clima familiar muy violento. He sido testigo de situaciones muy duras, con padres acosadores, con casos de maltrato f�sico y sexual, con mucha soledad... algunos son h�roes. Muchos de esos chicos son ahora voluntarios", recalca.Y se emociona al hablar de algunos de ellos. "Recuerdo a un chico de Madrid cuyo padre no le dejaba en paz, le persegu�a para atormentarle. Le puso un detective y consigui� encontrar el piso. Se present� all�. Por suerte su hijo no estaba en ese momento pero le gener� una angustia terrible".Otro de los casos que recuerda es el de una chica marroqu� que acab� secuestrada por sus padres. "Una de sus t�as la enga�� para que fuera a verla a Francia. No volvi�. No hemos vuelto a saber nada de ella. Creemos que la casaron en Marruecos". O el de una pareja de chicos afganos condenados a muerte que consiguieron escapar del pa�s con ayuda de la Fundaci�n... "Fue una epopeya. En represalia los talibanes mataron al padre de uno de ellos", recuerdaToda esa red funciona gracias a una pareja de empresarios retirados que pusieron en pie la Fundaci�n Eddy y viven volcados en ella. "Podr�an estar jugando al golf en la Costa del Sol, pero no es as�", recalca R�denas. Est�n presentes y sufragan muchos de sus gastos, que ascienden a unos 150.000 euros al a�o.Tambi�n cuentan con una aportaci�n del Ayuntamiento, adem�s de donaciones de personas an�nimas y de algunos famosos que no quieren figurar, aunque R�denas desliza que Los Javis o Lorenzo Castillo se han implicado mucho. Este a�o est�n de suerte: Lady Gaga, a trav�s de su fundaci�n, Born This Way, ha hecho una donaci�n "suficiente para mantenernos durante dos a�os".A pesar del optimismo que transmite, R�denas lanza un mensaje: "Madrid es un oasis, aqu� hay recursos que no hay en otras ciudades, pero sigue habiendo mucho rechazo aunque parezca que todo est� normalizado. Desde fuera parece que hemos avanzado mucho pero no es as�. Mucha m�s gente de la que parece lleva una doble vida y est� armarizada. Sobre todo las mujeres lesbianas. Eso es una se�al de algo �no?".














