Dos personas de distintas generaciones cruzan sus miradas y charlan sobre un tema concreto o sobre su propia vida. Es el caso de Onil Menéndez Manso, sanitario y estudiante, y de Juan José Argüello, presidente de la Fundación 26 de Diciembre, que trabaja con mayores LGTBIQ+. Onil creció en una familia abierta donde vivió con libertad su orientación sexual. Juan José tomó conciencia de su homosexualidad ya adulto, tras casarse con una mujer y tener un hijo.PublicidadEn estas Miradas cruzadas, la primera entrega de una serie de conversaciones intergeneracionales que Público emitirá en vídeo durante el verano, ambos hablan sobre el rechazo familiar, la discriminación o las terapias de conversión. "El motor de la vida no es el amor, sino el miedo. ¿Cómo es posible que, ante un hijo o una hija, puedan más los prejuicios que el amor hacia tu retoño? Un acto homófobo no deja de ser miedo", reflexiona Juan José Argüello, que alude a "la hegemonía de lo homogéneo".
Onil Menéndez cree que su generación peca de superficial, un defecto "muy ligado al capitalismo y a las redes sociales". Según él, "la imagen prevalece y está siempre por encima de todo, incluso de las relaciones", en un mundo donde todo es "instantáneo" y se impone la dictadura de la belleza estándar. "Incluso diría que entre los veinteñeros falta muchísima unidad. La gente pasa de todo y cree que manifestarse no sirve para nada, pero así nos vamos a dar un guantazo".No somos homosexuales porque deseamos, fantaseamos o nos acostamos con un tío¿Qué es ser gay?, se pregunta el presidente de la Fundación 26 de Diciembre. "No somos homosexuales porque deseamos, fantaseamos o follamos con un tío, sino que nuestra capacidad amatoria va dirigida a un hombre. Por eso es una orientación psicosexual y psicoafectiva", concluye Argüello, quien concuerda con su compañero de mesa: "Nuestra comunidad también se ha vendido al neoliberalismo y a un consumismo atroz. Incluso consumimos cuerpos, lo que nos impide conocer al otro".- No se pierdan el vídeo de la charla








