�Quia!Todo, todo, todo en esta vida opera por comparaci�n. Estar�amos frescos si la excepci�n fueran las penas aplicables a los delincuentesEl ex ministro Jos� Luis �balos, durante su declaraci�n ante el Tribunal Supremo.MUNDOActualizado Lunes,
junio
23:00Audio generado con IA�Veinticuatro a�os de c�rcel para el tipo que rob� a los espa�oles unas decenas de miles de euros para darse durante unos a�os vida de senyoret, manteniendo putas que iban para dentista, asados de cordero en el mes�n, agostos en chalets con enanitos marca Iglesias/Montero, picadero en plaza de Espa�a, oh l� l�, y org�as en parador con armaduras carlosquintas?Hombre, hombre. Ni que fuera socialista.Veinticuatro son m�s que los veinte con que la Audiencia Nacional conden� a la terrorista Carmen Guisasola por el asesinato de un polic�a.Veinticuatro. Unos once a�os m�s de a los que fue condenado el sinverg�enza de Oriol Junqueras por robar, sostenidamente, millones de euros a los ciudadanos y usarlos para tratar de destruir el Estado de Derecho, mientras aseguraba jactancioso que era capaz de parar la econom�a de la naci�n en cuanto se lo propusiera.Veinticuatro son los mismos que aplic�ndole el m�ximo rigor de la circunstancia le esperan al asesino que el otro d�a dej� tendido a un hombre en un charco de sangre, en la calle Balmes de Barcelona.Veinticuatro a�os con todas sus horas. No tengo claro que hubiese llegado a cumplirlos la bestia humana que arrincon� con alevos�a a Mar�a de los �ngeles Chib�n en un portal de Barcelona, intent� violarla y acab� arranc�ndole los intestinos hace ya tantos a�os que todo ha prescrito menos la muerte.Veinticuatro, y fuera milongas sobre la acumulaci�n de tipos delictivos. Es una l�gica del comercio humano -y humanista- que cuando alguien compra muchos bienes de golpe se le aplica rebaja. Pues igual con los males. Ya s� que es sumamente incorrecto sumar las penas: pero es que pregunt� al condenado. Tampoco me interesan los an�lisis sobre el especial car�cter punitivo del C�digo Penal espa�ol. Todo, todo, todo en esta vida opera por comparaci�n. Estar�amos frescos si la excepci�n fueran las penas aplicables a los delincuentes.Veinticuatro latigazos. La raz�n de la ejemplaridad. Siempre me pareci� una posibilidad vidriosa que alguien pague una plusval�a preventiva por los delitos que cualquier otro interesado pueda cometer en el futuro. Pero, aun as�, el car�cter ejemplar de la pena no se ventila, en estos casos, con la solemne pr�ctica de la prueba. La vida y costumbres de Jos� Luis �balos, antiguo ministro de Espa�a, ya ha sido desollada en mil telediarios y diez mil tertulias. Hoy d�a la ejemplaridad se dilucida en el cubil, lo que es una paradoja m�s de la vida.Y veinticuatro a�os, tambi�n, porque ah� sigue ese.












