Nueve delitos le han ca�do en firme a Jos� Luis �balos. Repuesto del shock, el ex ministro socialista empezar� a echar cuentas penitenciarias para atisbar cu�l puede ser su siguiente d�a en libertad. Queda muy lejos. La suma de las penas impuestas es de 24 a�os y tres meses de prisi�n que, siendo mucho, no es tanto como parece. Se aplica una regla del C�digo Penal que pone como l�mite m�ximo de cumplimiento efectivo el triple de la pena individual m�s alta impuesta en alguno de los delitos. En este caso, es el de pertenencia a una organizaci�n criminal. Los cinco a�os y seis meses por ese delito implican que la pena real para �balos es de 16 a�os y medio de c�rcel.Sobre esta cifra har� el resto de c�lculos. Lo que tendr� m�s a mano ser�n los permisos ordinarios de salida, que pueden empezar a disfrutarse cuando se cumple la cuarta parte de la pena. En este caso ser�an cuatro a�os, un mes y 15 d�as. Eso lleva hasta abril de 2029, teniendo en cuenta que �balos empez� a cumplir condena, aunque fuera por anticipado, el pasado noviembre, cuando el Supremo le envi� a prisi�n provisional ante la inminencia del juicio.Los c�lculos para algo mejor que salir unos pocos d�as y tener que volver, es decir, el tercer grado, no son buenos para el interno. Que ese mismo delito de pertenencia a organizaci�n criminal implica rebase los cinco a�os supone que se le aplica de forma autom�tica el llamado periodo de seguridad. Eso se traduce en que no se le podr� conceder la semilibertad hasta que haya cumplido, al menos la mitad, de la pena. No suceder� hasta febrero de 2034.�balos tiene 66 a�os y el Reglamento Penitenciario tiene un art�culo que facilita �la libertad condicional de septuagenarios�, como hace con los enfermos muy graves con padecimientos incurables. Elimina el requisito de haber cumplido tres cuartas de la pena, pero no otros. Por ejemplo, haber obtenido antes el tercer grado. As� que, aunque cumpla los 70 a finales de 2029, para esa libertad condicional seguir� teniendo que esperar al menos hasta 2034, cuando se le abre la puerta al tercer grado.Ni los permisos ni la semilibertad son algo seguro. Si �balos se empe�a en mantener el discurso de �ltima palabra en el juicio y no reconocer su actividad delictiva, es previsible que se retrasen. Que se haya dictado ya condena firme no implica que no pueda resultarle �til al ex ministro colaborar con la Justicia. Hacerlo podr�a acelerar los beneficios penitenciarios. Ya lo hizo el cabecilla de G�rtel, Francisco Correa, que tras recibir la primera condena intensific� una colaboraci�n que hasta entonces hab�a sido vacilante.Las autoridades penitenciarias tendr�n siempre a mano la v�a del 100.2 , el art�culo del Reglamento Penitenciario que permite conceder la semilibertad casi sin requisitos. Es el que se ha usado, por ejemplo, para excarcelar a miembros de ETA.Para todas estas cuentas el ex ministro estar� en manos del juez de Vigilancia Penitenciaria que corresponda a la prisi�n -previsiblemente en Madrid- y del Tribunal Supremo. A este, como tribunal sentenciador, le corresponder� autorizar lo m�s relevante: el paso a tercer grado o la libertad condicional.Esto podr�a cambiar si le llega alguna nueva condena en la Audiencia Nacional, donde sigue investigado por presunta corrupci�n en obras p�blicas. En ese caso, pasar�a a manos de la Audiencia.El tenebroso panorama penitenciario del ex ministro es el resultado de que el Supremo haya dado por probado todo lo que le atribu�a el fiscal jefe de Anticorrupci�n, Alejandro Luz�n. Reflejo de ello es que las penas son casi id�nticas a las que reclamaba el Ministerio P�blico. Estos son los hechos que el Alto Tribunal da por probados y su traslaci�n delictiva.LA ORGANIZACI�N CRIMINALLas penas m�s altas (cinco a�os y medio a Jos� Luis �balos, cinco a Koldo Garc�a) corresponden al delito que lo engloba todo: la pertenencia a una organizaci�n criminal que conformaron los tres acusados cuando �balos accedi� a Transportes y contact� con el empresario. �En el desarrollo de estas relaciones personales, pronto vieron los acusados la oportunidad de obtener un com�n beneficio econ�mico. [...] Convinieron que, aprovechando el cargo que ostentaba Jos� Luis �balos en el Gobierno de Espa�a y tambi�n en el Partido Socialista, este podr�a favorecer, a cambio del correspondiente beneficio econ�mico del que todos participar�an, la contrataci�n con la Administraci�n P�blica en cuantas ocasiones hubiera oportunidad, por empresas cuyos intereses captar�a y promover�a V�ctor de Aldama�.UN SUELDO FIJOLo primero de todo fue ponerse un sueldo. El empresario acept� pagar 10.000 euros mensuales �para atender los gastos fijos de Jos� Luis �balos, al que se sumar�an otras cantidades�. El cohecho se prolong� 34 meses. Dos de las mensualidades se recogieron en Rep�blica Dominicana. Adem�s, Aldama tent� al ministro con un piso en la Castellana de Madrid que �balos tuvo bajo su control como garant�a de que acabar�a cobrando todas las comisiones prometidas.ESTRENO CON MASCARILLASEl primer negocio lleg� con la pandemia, aprovechando la necesidad de compra de material sanitario. Los condenados utilizaron la �ascendencia� de �balos para que la empresa Soluciones de Gesti�n, vinculada a Aldama, resultara adjudicataria de dos contratos de suministro de mascarillas de Puertos del Estado y Adif, dependientes de Transportes.El Supremo indica que, sobre una previsi�n de compra de 60 millones de euros, �balos y Koldo reclamaron dos millones y medio mill�n, respectivamente. Las cifras las anot� Aldama en sus previsiones de gastos. Los hechos se traducen en el doblete delictivo de cohecho y tr�fico de influencias. Se descarta el uso de informaci�n privilegiada, dado que era notorio que el Gobierno estaba a la b�squeda de material sanitario.PISO Y TRABAJO SIN IR A TRABAJARPor entonces, �balos manten�a una relaci�n sentimental con J�sica Rodr�guez. �Aprovech�ndose de la privilegiada situaci�n por su condici�n de ministro�, hizo gestiones para que �fuera contratada por alguna empresa P�blica�. Y, adem�s, �sin que tuviera que desempe�ar, como contraprestaci�n, ninguna actividad laboral�. Fue contratada por Ineco y Tragsatec, lo que le vale a �balos el delito de tr�fico de influencias. Que adem�s no fuera jam�s a trabajar, con conocimiento del ministro, le a�ade malversaci�n.La ex pareja de �balos J�sica Rodr�guez, a su entrada en el TS.J. BARBANCHOA eso se suman las gestiones para que Aldama, adem�s de la mensualidad, se hiciera cargo �como gasto fijo� de un piso de lujo en la Torre de Madrid para alojar a su novia. Por este cohecho se acabaron abonando 82.295 euros.OTRA COLOCADANo solo coloc� y puso piso a su pareja sentimental. Tambi�n entabl� �una relaci�n personal� intensa con una militante socialista a la que conoci� en un mitin en Gij�n. Tambi�n a ella, Claudia Montes, le busc� un puesto p�blico en Logirail, que tambi�n colgaba de Transportes. Adem�s, cuando ella decidi� no ir a trabajar, Koldo se encarg� de que se volatilizara el expediente que se le hab�a abierto. Otro tr�fico de influencias.VACACIONES GRATISDebido a la crisis provocada por la pandemia, al ministro le lleg� otra petici�n de Aldama: que Transportes emitiera una nota de prensa que anticipara la concesi�n del rescate a Air Europa para tranquilizar a los acreedores. ��balos, asumi� la petici�n y encarg� la redacci�n de una nota�, dice el Supremo. La contraprestaci�n fueron 10 d�as gratis en un chal� de Marbella. El Supremo atribuye la decisi�n de este cohecho a Aldama, dejando fuera una vinculaci�n directa a la aerol�nea.El chal� en C�diz del que �balos fue arrendatario gratis.GOGO LOBATOCHAL� A MEDIASEl Supremo examina tambi�n lo sucedido en relaci�n con Villafuel, una sociedad que buscaba una licencia de hidrocarburos sin cumplir los requisitos. El tribunal no ve probado el tr�fico de influencias para que se le concediera, principalmente porque Transportes no era el ministerio competente. Pero s� se demostr� en el juicio que los responsables de la sociedad compraron un chal� para el ministro que deb�a servir de pago a las gestiones. �balos lo disfrut� unos meses, hasta que su intervenci�n se demostr� infructuosa y, adem�s, fue cesado. Perdi� el chal�, pero el cohecho se qued�.