La historia vuelve a dar una vuelta completa en la Zona Franca de Barcelona. Donde hace décadas nació la marca Ebro y donde más tarde se instaló Nissan, la actividad industrial vuelve a acelerarse bajo un nombre que forma parte de la memoria automovilística española. La puesta en marcha de la nueva línea de producción M1 de Ebro no solo multiplica la capacidad de fabricación de la planta, sino que supone la recuperación de antiguos y nuevos proveedores junto a trabajadores que fueron despedidos por Nissan.
Contesta el Barómetro de Movilidad y Automoción 2026 en este enlace
El nuevo Grupo Ebro genera ya unos 4.000 puestos de trabajo entre los 2.000 de la propia plantilla y otros 2.000 de proveedores que se han ido incorporando al proceso de producción, que comenzó como el montaje final de vehículos fabricados en China por su socio Chery y que ahora ya incorporan los procesos de soldadura y pintura para convertirse en una planta “convencional” de fabricación de vehículos.
Muchos de los trabajadores que hoy ensamblan los modelos de Ebro recorren los mismos pasillos por los que durante años salieron las pick-ups y furgonetas de Nissan. Un ejemplo de ello es el propio director de producción de Ebro, Paco Durán, que dejó Nissan en el momento del cierre en Barcelona en 2020 y ha vuelto a la planta de Barcelona tras una etapa en Stellantis.











