La marca Ebro, socia de la china Chery, ya tiene a pleno rendimiento su segunda línea de producción en la planta de Barcelona, lo que permite elevar su capacidad e incrementa el peso local en sus coches. Con ella se pasa de un modelo más centrado en el ensamblaje a otro de producción, al permitir aumentar la carga de trabajo, incorporando soldadura y pintura al montaje que ya se hacía. Aún se recibe una parte de las piezas desde China, como la plataforma, pero llegan menos ensambladas que hasta ahora.En esta nueva línea se han invertido 85 millones de euros, de los que Ebro Motors Group, la matriz de la marca, asume la mayoría y Chery un 40%, en correspondencia con las participaciones en las sociedades conjuntas. Equipada con 200 robots y unos 200 trabajadores en producción, “permite un proceso estándar de montaje, fabricar íntegramente en la planta. Hacemos esta inversión para aumentar el grado de localización progresivamente, es evidente y demostrable”, ha planteado Rafael Ruiz, presidente de Ebro Motors Group, en un acto este lunes en la planta. La línea, que ahora solo trabaja con un turno, es más compleja que la primera, que inauguró la fábrica, y aporta “más capacidad y volumen, con un grado de complejidad mayor”. La línea se puso en marcha a inicios de año, pero ha ido ganando paulatinamente ritmo hasta alcanzar las 20 unidades por hora actuales. Así, la Zona Franca salta de las 6 unidades por hora fabricadas en la línea inicial a las 26 unidades, lo que triplica la capacidad hasta 200 o 250 coches al día. Cumplir con el 'Made in Europe'En esta línea se fabrican el s400, el modelo más vendido de Ebro, y el s700. También se espera que acoja el futuro eléctrico compacto de la marca, previsto para finales de año o inicios del 2027. Aquí también irán los eléctricos de Chery, los Omoda y Jaecoo, con la misma previsión de calendario y sin que se diga por ahora qué modelo irá antes. En este sentido, Ruiz ha señalado que ya se han iniciado las pruebas de producción.El giro productivo llega en un momento en el que en Bruselas se debate una nueva normativa para impulsar el llamado sello Made in Europe, que obligará a que el 70% -según las cifras barajadas hoy- del vehículo provenga de proveedores locales. Si bien no se comparten cifras de cómo se está hoy, Ruiz dice que se trabaja para que en el momento que esté vigente, hacia mediados o finales del 2027, “cumplamos la normativa”. “Vamos a trabajar en ello, estamos recuperando muchos proveedores de Nissan”, ha reiterado. “El 100% del coche se monta aquí”, asegura Paco Durán, responsable de producción. El modelo de ensamblaje fue en su día criticado desde Bruselas.En la línea que ya estaba desde el inicio de la producción se quedan el s800 y el s900, que vienen semiensamblados. La previsión es fabricar y vender unas 25.000-30.000 unidades este año, como se informó en su día. Si bien se queda lejos de la capacidad total si se opera con tres turnos, unos 130.000 vehículos, supone llegar a duplicar las cifras del ejercicio pasado. También facturar unos 600 millones de euros, muy por encima de los 357 millones del año anterior.Sin intención de dar el salto a la defensaEn total, en la planta trabajan unas 1.500 personas. La inversión acumulada en el proceso de reindustrialización de la antigua Nissan alcanza ya los 150 millones de euros. En los próximos tres o cuatro años se planea acometer una de 100 millones de euros para una nueva línea de pintura. Preguntado sobre una posible entrada en defensa, como exploran otros fabricantes y proveedores del sector, Ruiz ha señalado que no les interesa en este momento en el que están centrados en su proyecto industrial. “No estamos explorando otras vías”, ha insistido el directivo.Redactor de la sección de economía de La Vanguardia desde el 2015, centrado en motor, consumo y ahorro. Autor de la newsletter semanal 'Bolsillo', sobre finanzas personales. Graduado en Periodismo por la UAB.
Ebro gana producción y peso local con su segunda línea en la fábrica de Barcelona
La planta de la Zona Franca ya ha iniciado las pruebas para los coches de Chery, su socio chino









