Las herencias pueden convertirse en un foco de tensión familiar cuando los herederos no logran ponerse de acuerdo sobre el reparto de los bienes. La abogada Cynthia García advierte de que el conflicto suele agravarse cuando dentro del patrimonio hay bienes inmuebles indivisibles, como una vivienda, un local o una finca. La letrada resume el problema con una frase clara: "El problema de una herencia surge cuando hay bienes inmuebles indivisibles. Si los herederos no se ponen de acuerdo, tendrán que acudir al juez". Esta situación aparece, por ejemplo, cuando uno de los herederos quiere vender la propiedad y otro prefiere conservarla, lo que bloquea la aceptación y el reparto. Tras el fallecimiento de una persona, sus bienes, derechos y deudas pasan a formar parte de la masa hereditaria. El primer paso consiste en comprobar si existe testamento. En ese caso, los herederos deben acudir al notario correspondiente para seguir la voluntad del fallecido. Si no lo hay, será necesario tramitar una declaración de herederos ante el notario del último domicilio del difunto. El desacuerdo no solo retrasa el proceso, sino que también puede generar costes adicionales. Mientras la herencia permanece sin repartir, los herederos pueden tener que afrontar gastos como el IBI, los seguros del hogar, las cuotas de comunidad o el mantenimiento de los inmuebles que todavía pertenecen a la masa hereditaria. Cuanto más se alarga el conflicto, mayor puede ser la carga económica. Cuando no existe consenso, los herederos pueden intentar resolver la situación mediante una mediación familiar o recurriendo a la figura del contador partidor, que puede haber sido nombrado por el testador, acordado por las partes o designado judicialmente. Estas vías buscan evitar que el conflicto termine en los tribunales y permiten encauzar el reparto de la herencia. Sin embargo, si ninguna alternativa funciona, la última opción es iniciar una división judicial de herencia. En ese escenario, será un juez quien determine cómo repartir el patrimonio. Puede adjudicar el inmueble a uno de los herederos, ordenar su venta para repartir el dinero obtenido o, como último recurso, acordar la subasta judicial del bien. Las herencias pueden convertirse en un foco de tensión familiar cuando los herederos no logran ponerse de acuerdo sobre el reparto de los bienes. La abogada Cynthia García advierte de que el conflicto suele agravarse cuando dentro del patrimonio hay bienes inmuebles indivisibles, como una vivienda, un local o una finca.