Aunque la falta de testamento no imposibilita la transmisión de una herencia, sí introduce un requisito legal fundamental previo al acceso de los familiares a los bienes del difunto. Si una persona fallece sin expresar su última voluntad, la legislación pide la identificación oficial de los sucesores legítimos. La letrada Nuria Ocaña abordó este proceso, enfatizando que la declaratoria de herederos constituye una gestión notarial ineludible antes de la distribución de los bienes hereditarios.Dicho procedimiento, establecido en el artículo 912.3 del Código Civil español, formaliza la designación de los herederos por ley. Conforme a lo explicado por la abogada, su trámite es obligatoria ante un escribano. La jurisdicción notarial competente para su ejecución recae en el notario del último domicilio del causante, del lugar con la mayor concentración de sus propiedades o donde ocurrió el deceso. Este acto inicial es indispensable para la aceptación y distribución legal de la herencia.La administración de una herencia es una tarea compleja que trasciende lo meramente burocrático, abarcando determinaciones legales, fechas límite rigurosas y responsabilidades tributarias. Manuel Hernández García, abogado y director de Vilches Abogados, examina varias equivocaciones frecuentes. Entre ellas, destaca la omisión de solicitar los certificados de seguros de vida.Él asevera que "En muchas ocasiones, no se solicita por las familias los certificados de seguros de vida", y subraya que las compañías aseguradoras "tienen la obligación de transmitir esta información sobre los seguros de vida del causante a los organismos estatales".Los errores más comunesUna equivocación recurrente concierne a los tiempos establecidos. Existe un periodo de seis meses a partir del deceso para saldar el Impuesto de Sucesiones, con la posibilidad de solicitar una extensión. Asimismo, resulta vital estar al tanto del plazo de 30 días para la aceptación de la herencia a beneficio de inventario, lo cual protege el patrimonio del heredero de las deudas del difunto.Posponer la disolución de la sociedad ganancial representa otra falla frecuente. Hernández García aconseja gestionarla para definir con claridad el patrimonio que pertenece a cada cónyuge. De igual modo, es una negligencia significativa no examinar las cuentas bancarias del difunto, dado que el Tribunal Supremo "reconoce el derecho de los herederos a conocer los movimientos bancarios del fallecido antes del fallecimiento" con el fin de identificar eventuales donaciones.En situaciones de desacuerdo entre los implicados, la inacción judicial es un desacierto. El proceso de partición hereditaria se inicia como un acto de jurisdicción voluntaria para estructurar la distribución. Conforme al especialista, este camino es "la mejor manera de provocar acuerdos". Manuel Hernández García reitera: "La mejor manera de poder llegar a un acuerdo es en un juzgado", puesto que instaura un procedimiento legalmente establecido que previene la prolongación del litigio.Por último, una equivocación adicional consiste en no considerar los gastos deducibles de la herencia. Hernández García indica que los costos de sepelio o de la última enfermedad constituyen un pasivo que debe restarse del monto total de la herencia o ser devuelto al heredero que los haya cubierto.