La tramitación de una herencia puede convertirse en un problema familiar cuando uno de los herederos se niega a firmar. El abogado y economista David Jiménez advierte de que este bloqueo es uno de los conflictos más frecuentes en los repartos hereditarios y recuerda que, en estos casos, la unanimidad resulta imprescindible. “Cuando vas a hacer una herencia tienes que saber que siempre se exige unanimidad. Con que uno no quiera firmar, ya está el lío montado”, explica el experto. Según Jiménez, la persona que rechaza la firma adquiere una posición decisiva, ya que sin su consentimiento no se puede avanzar en la adjudicación de los bienes. El problema, añade el abogado, es que esa negativa puede paralizar al resto de herederos. “Sin esa firma no se puede tramitar la herencia”, señala David Jiménez, que advierte de que esta situación suele derivar en procedimientos largos, costosos y difíciles de gestionar para las familias afectadas. Para evitar llegar a ese punto, el especialista insiste en la importancia de anticiparse mediante un testamento personalizado. En su opinión, dejar por escrito unas instrucciones claras y adaptadas a cada caso puede reducir el riesgo de desacuerdos entre los herederos y facilitar que se respete la voluntad de la persona fallecida. “Haciendo un testamento personalizado y específico, puedo tratar de evitar esta situación”, afirma Jiménez. Este tipo de documento permite ordenar mejor el reparto, prever posibles tensiones familiares y establecer unas bases más precisas para que la herencia no quede bloqueada por la negativa de una sola persona. Ahora bien, si el conflicto ya se ha producido, el abogado recuerda que no siempre es obligatorio acudir directamente a los tribunales. Cuando existe una mayoría de herederos dispuesta a avanzar, pueden estudiarse soluciones extrajudiciales. “Si somos mayoría, también tenemos soluciones extrajudiciales”, concluye David Jiménez, aunque subraya que cada caso debe analizarse para comprobar si cumple los requisitos necesarios.