Martí PaolaBarcelona 19/05/2026 18:56 Actualizado a 20/05/2026 07:25 La detención de Jonathan Andic ha vuelto a poner el foco sobre la familia propietaria de Mango, pero también sobre el modelo sucesorio que dejó diseñado Isak Andic antes de su fallecimiento. Según explicó la periodista de economía de La Vanguardia Maite Gutiérrez, la relación entre padre e hijo era “cordial”, aunque la incorporación de Jonathan a puestos de responsabilidad en la empresa no estuvo exenta de dificultades. “La llegada de Jonathan a la dirección de Mango en el 2014 no fue lo bien que ambos esperaban. Jonathan era muy joven, tenía 31 años entonces, pero eso es un episodio que ya se cerró y mantenían una relación normal”, señaló.Antes de la muerte del fundador, Jonathan Andic dirigía Mango Man, la línea masculina de la compañía. “Había estado ligada a ella prácticamente desde su lanzamiento y es un segmento que obtuvo muy buenos resultados”, destacó Gutiérrez. Sin embargo, el papel reservado para los hijos dentro de la empresa iba mucho más allá de la gestión operativa. Isak Andic llevaba años preparando la transición y tenía una idea muy clara sobre cómo debía organizarse el futuro del grupo.“Él quería que la propiedad estuviese separada de la gestión”, explicó la periodista. Por ello, trabajó para profesionalizar y ordenar las distintas sociedades familiares antes de su fallecimiento. El testamento dejó el 95% de las acciones de Mango repartidas a partes iguales entre sus tres hijos, Jonathan, Sarah y Judith, además del holding familiar que controla la compañía. “Se han repartido los cargos de forma bastante equitativa”, apuntó Gutiérrez, subrayando que la voluntad del empresario era formar a sus hijos como propietarios y accionistas, pero no necesariamente como gestores del día a día.Esa estrategia se materializó con la incorporación de Toni Ruiz. “Cuando Mango atravesaba dificultades en 2014, 2015 y 2016, Isak Andic fichó a Toni Ruiz como director financiero”, recordó. Su evolución dentro de la compañía fue rápida hasta convertirse en consejero delegado y presidente. “Ahí se dio cuenta de que una compañía del tamaño y la importancia de Mango tenía que tener una gestión profesionalizada”, explicó Gutiérrez. El proceso se aceleró tras la muerte del fundador: Mango pasó de ser una sociedad limitada a una sociedad anónima, creó un consejo de administración con consejeros externos y adoptó una estructura de gobierno corporativo similar a la de una empresa cotizada.Mientras tanto, el negocio continúa mostrando fortaleza. Mango factura más de 3.000 millones de euros, opera en más de cien mercados y cuenta con unos 17.000 empleados en todo el mundo. Además, cerró su primer ejercicio sin Isak Andic con cifras récord. “Han ganado más de 240 millones de euros, han podido repartir dividendos muy aceptables y tienen planes de crecimiento muy importantes”, destacó Gutiérrez. Aunque reconoce que todavía es pronto para evaluar el impacto reputacional de los últimos acontecimientos, la periodista concluyó que “lo que sabemos hasta ahora es que Mango ha tenido unos resultados récord y que el negocio está yendo bien”.Martí Paola Balbastre es periodista y presentador del programa Claves del día de La Vanguardia, un espacio informativo que analiza la actualidad con rigor y perspectiva crítica
Isak Andic diseñó una empresa sin herederos al mando: “Quería separar la propiedad de la gestión”
La periodista de economía Maite Gutiérrez explica cómo el fundador preparó durante años la sucesión del grupo, dejó el control accionarial a sus tres hijos y profesionalizó la dirección de la compañía













