Si le preguntáramos al algoritmo de inteligencia artificial (IA) las veces que esta tecnología aparece hoy citada en las diferentes ediciones de La Vanguardia , seguramente nos llevaríamos la sorpresa de que protagoniza muchas de las noticias que hoy publicamos. La IA ocupa cada vez mayor espacio en nuestras vidas. Esto no es estrictamente negativo: podemos explicar, por ejemplo, que su uso va a permitir la detección de incendios este verano, como se está probando en la sierra de Collserola, o su contribución ya demostrada en grandes avances que se están dando hoy en el mundo de la medicina y de la ciencia.De esto se habló ayer largo y tendido en las jornadas de Summit Salud, un encuentro organizado por La Vanguardia donde sepuso de relieve la bondad de esta tecnología, para desarrollarnuevos descubrimientos o para resolver problemas estructurales del sistema sanitario. De una manera u otra, todos los expertosen salud que intervinieron en el debate llegaron a la conclusiónde que esta tecnología no podía aplicarse sin tener en cuenta lasupervisión humana. Un sí a la IA, pero siempre bajo control de los profesionales.Un problema añadido de esta tecnología es el mal uso que pueden hacer muchos pacientes. Aquellos que la utilizan como prescriptor para una enfermedad, en sustitución de la opinión médica. Es difícil frenar estas modas y solo se puede tratar de evitar mediante un gran esfuerzo pedagógico. La información que corre en internet nunca puede suplir el diagnóstico de un médico.Otra contradicción expuesta en las jornadas es la regulaciónde la IA. Por un lado, se oyen voces que exigen un mayor control de esta tecnología para evitar vulneraciones de la intimidad y, por otro, hay quien se lamenta de que estos intentos de regulación pro-pician la burocracia y frenan su desarrollo. El debate acaba en una crítica a la gobernanza europea frente a la mayor permisividad de Estados Unidos o China.La IA contribuyó hace solo una semana a que miles de personas se embelesaran con los drones de la imagen de Antoni Gaudí frente a la Sagrada Família. No todo es negativo. Lo que está claro es que debe existir un control humano.Director de La Vanguardia desde marzo de 2020. Ha trabajado como redactor en las secciones de Política, Sociedad y Ciudades de La Vanguardia, donde entró en 1992
La IA necesita humanos, por Jordi Juan
Si le preguntáramos al algoritmo de inteligencia artificial (IA) las veces que esta tecnología aparece hoy citada en las diferentes ediciones de La Vanguardia , seguramente nos llevaríamos la sorpresa de que protagoniza muchas de las noticias que hoy publicamos. La IA ocupa...














