“¿Podemos utilizar la IA para buscar, procesar y distribuir información? Sí. ¿Podemos confiar en la IA para actuar de manera ética y proteger los intereses de los lectores? Por supuesto que no”. Josep Corbella, periodista de La Vanguardia, ha destacado la importancia del factor humano a la hora de gestionar la información sobre Medicina.En su intervención en Summit Salud, Corbella ha asimilado la función del periodismo de Medicina al de una frutería, en el sentido de que se trata de seleccionar la mejor mercancía y presentarla de la mejor manera posible en beneficio del consumidor. “La diferencia es que una lechuga no se puede digitalizar, mientras que la información sí se digitaliza y se puede procesar, incluso crear, con IA”, ha precisado.Esto plantea el desafío de sacar el máximo partido de las IA minimizando sus riesgos. “Lo que se viene es un tsunami de las IA”, afirma el periodista, “una ola enorme que en el caso del periodismo amenaza con ahogarnos”. Porque las tres áreas del periodismo –buscar, procesar y distribuir información- están afectadas por la nueva tecnología.Respecto a la búsqueda de información, no hay duda de que las IA han acelerado el proceso de forma vertiginosa con relación al teléfono de góndola, citado por Corbella como principal herramienta de búsqueda durante muchos años. Pero la rapidez no puede confundirse con eficiencia, ha advertido. “Sin fiabilidad, por muy rápido que seas no hay eficiencia, y si no que se lo pregunten a Fernando Alonso, o a Jeff Bezos, a quien le ha explotado un cohete”.Un instante de la disertación Andreu EstebanCorbella se ha preguntado qué garantías tenemos de que la información proporcionada por las IA sea cierta y no sea una alucinación, de que no sea sesgada o de que nos impida ver matices más relevantes. La solución a las dudas consiste en “verificar las fuentes que nos da la IA, pararnos y contrastar, que es lo que siempre se ha hecho en periodismo. Esto frena un poco el proceso de búsqueda de información, pero lo hace más robusto y fiable”.Como segundo riesgo de la IA en la búsqueda, Corbella menciona el exceso de información. “Podemos tener la tentación de inundar el mercado pensando que si no lo hacemos nosotros lo harán otros y estaremos en desventaja competitiva”, ha afirmado. Esto conduce a la bulimia informativa, una hipertrofia que juega en contra de la salud de los consumidores. ¿Cómo evitarlo? “No perdiendo de vista que nuestros usuarios son personas y no pretender dar la máxima sino la mejor información”.Corbella ha identificado un tercer riesgo: la desinformación. Un concepto que no ha sido creado por la IA, pero sí amplificado con un incremento de la capacidad de crear datos e imágenes falsas y presentarlos como ciertos en un contexto en el que existen incentivos ideológicos y económicos. “La desinformación en salud no es un tema menor”, alerta el periodista de La Vanguardia, y entre los usuarios “se extiende la sensación de que cada vez es más difícil distinguir qué es falso y qué es cierto”.En este punto emerge “nuestro bien más preciado como periodistas y como medio de comunicación: la credibilidad. Ahora es nuestro seguro de vida. Si dejamos que esté al mismo nivel que la credibilidad de las IA con sus alucinaciones seremos prescindibles, no nos quedará nada”.Según Corbella, la perentoria preservación de la credibilidad implica garantizar la trazabilidad de la información, informar a los lectores del origen de las informaciones y sobre los conflictos de interés que puedan existir.Summit Salud, en la Torre Glòries Andreu EstebanCon relación al procesamiento, el periodista ha revelado que suele invertir entre dos y tres horas en producir un testo de 5.000 caracteres. “Si trabajo con presión de tiempo puedo hacerlo en menos de una hora y no quedará exactamente igual, pero correcto”. Una IA puede hacer casi lo mismo en menos de un minuto. En este “casi” está la clave, argumenta Corbella.“La diferencia está en el factor humano, en elaborar un producto cuidado, bastante artesanal, adaptado a nuestra audiencia y sus necesidades”, frente a los “depredadores alfa”, que se llaman OpenAI o Meta. El redactor ha descrito su trabajo como “periodismo de proximidad sin intermediarios”: “Si la fuente original es un artículo científico lo leemos íntegramente, no pedimos a ninguna IA que nos lo resuma porque nos perderíamos detalles importantes; nos ponemos en contacto con los autores, con fuentes independientes cuando es necesario y lo explicamos tal y como es, teniendo en cuenta que lo van a leer personas que pueden estar afectadas por determinada enfermedad”. “No lo espectacularizamos, no lo hacemos parecer mejor de lo que es; en periodismo de Medicina no buscamos la máxima audiencia con el sensacionalismo. El único objetivo es informar bien y la audiencia será la consecuencia de haber informado bien, pero no debe guiar la toma de decisiones”.Con respecto a la distribución, Corbella admite que ni el volumen de información ni la rapidez son las fortalezas del periodismo frente a la IA. “Donde continuamos siendo imprescindibles es en la credibilidad y en la confianza”.En esta disputa, que supone un riesgo existencial no solo para los periodistas sino también para los medios de información, “la única manera de resolver conflictos es tener claro a quién servimos y cuáles son nuestros valores”, reflexiona Corbella. “El principio innegociable –prosigue- es que servimos a nuestra comunidad de lectores. Cuando vamos al médico no esperamos que nos atienda pensando en los beneficios del hospital sino pensando en lo que es mejor para nosotros como pacientes. Nosotros servimos a las personas, y las servimos buscando información novedosa, contrastada, fiable”.En un mundo donde las IA tratan a las personas como bits, evolucionan hacia una creciente opacidad y no asumen responsabilidades, la única opción del periodismo es seguir utilizando las IA como herramientas y no convertirse en herramientas de las IA, dice Corbella: “No podemos delegar en las IA trabajos que deberíamos hacer nosotros. A medio plazo sería un billete sin retorno hacia la irrelevancia y la extinción”. “Ofrecemos periodismo hecho por personas para personas”.