¿Cómo va a cambiar la inteligencia artificial la relación con el paciente? ¿Dónde está aportando hoy más valor: en la asistencia médica o en la gestión? ¿Están nuestros hospitales preparados para convertir una cantidad ingente de datos en conocimiento útil para los gestores y para los médicos? ¿Cómo minimizar posibles sesgos o errores de la IA? ¿A quién debe corresponder la última decisión?El decálogo1Formar a los profesionales sanitarios sobre el uso de la IA, velando por que conozcan sus capacidades y limitaciones, para mejorar la atención a los pacientes; y facilitar que el personal sanitario sea parte activa de la creación de herramientas de IA2Garantizar la privacidad de los datos y blindarlos ante eventuales fallos de seguridad3Aumentar las inversiones en tecnologías de la información e IA en los centros de salud4Favorecer que todos los hospitales generen datos para sistemas de IA, que sean representativos y no sesgados, para que las IA estén adaptadas a las poblaciones a las que atienden5Estimular la cooperación entre centros sanitarios, coordinados por un mecanismo centralizado, para asegurar la interoperabilidad de los datos y romper la tendencia a trabajar en silos6Desarrollar sistemas públicos de IA sanitaria para no depender de empresas cuya prioridad no es velar por la salud de los ciudadanos7Favorecer que las historias clínicas sean completas e interoperables entre sanidad pública y privada, porque muchos ciudadanos van a la privada para algunas consultas y a la pública para otras, pero sus historias clínicas no están conectadas8Incorporar la IA a la evaluación del valor de los medicamentos para acelerar su aprobación9Simplificar la burocracia para que las herramientas de IA médica lleguen a los pacientes10Garantizar la supervisión humana en todos los procesos de decisión (concepto de human-in-the-loop)Fueron muchas las preguntas sobre las que ayer se dio respuesta en el Summit Salud, un encuentro organizado por La Vanguardia que reunió en la Torre Glòries a referentes del ámbito sanitario, científico y tecnológico para abordar cómo la IA está transformando la medicina en España. Clínicos, investigadores, directivos hospitalarios, representantes del sector asegurador y líderes de la industria farmacéutica compartieron sus experiencias reales con dos conclusiones. La primera: que la IA puede ayudar a resolver problemas estructurales del sistema sanitario. La segunda: que la tecnología siempre necesitará de la supervisión humana.La bienvenida del Summit Salud la dio el vicedirector de La Vanguardia , Enric Sierra, quien planteó a los participantes la elaboración de un decálogo que recoja las necesidades de la implantación de la IA en la sanidad. Fernando Muñoz Montalvo, secretario general de Salud Digital abrió la jornada y celebró que sirviera para crear la mencionada hoja de ruta. El periodista Josep Corbella ofreció una intervención sobre qué significa informar de medicina en la era de la IA y el director general de Recerca i Innovació del Departament de Salut de la Generalitat, Antoni Plasencia, clausuró el Summit. El congreso contó con la colaboración de AstraZeneca, AbbVie, Grifols, Otsuka, Sanitas y GSK.La implementación de la IA en la práctica médica es ya una realidad, y comporta beneficiosDe un modo u otro, todos los debates giraron en torno a la capacidad transformadora (y predictiva) de la IA. Una potencialidad, se dijo, que mejorará la eficiencia de todos los procesos que se desarrollan en un hospital en beneficio de la práctica clínica y la atención al paciente. Se insistió mucho en la gobernanza de la IA. Las reglas deben estar basadas en criterios éticos y establecidas por los médicos. Otro de los retos es la regulación. Se hace indispensable una mayor inversión para el conocimiento de dicha regulación.La implementación de la IA en la práctica médica es ya una realidad. Y comporta beneficios. Así lo explicaron la doctora Natalia Arenas, del servicio de radiología mamaria del hospital del Mar; la doctora Marine Renard, coordinadora de la unidad de IA del mismo hospital; y Ancor Serrano, especialista del servicio de anestesiología y reanimación del hospital de Bellvitge. En el hospital del Mar, por ejemplo, usan un programa de IA, desarrollado por el propio centro, que clasifica mamografías entre normales y sospechosas. Esta tecnología ha ayudado ya a reducir falsos positivos.Núria López Bigas (IRB Barcelona), Albert Ros (ISGlobal), Alfonso Valencia (BSC) y Josep Corbella como moderadorAndreu EstebanLa inteligencia artificial también puede ayudar en otros campos, como en la reducción de cancelaciones de cirugías. En el hospital de Bellvitge trabajan con Aiinane, una herramienta de asistencia para la valoración del riesgo preoperatorio de los pacientes. Serrano puso un ejemplo: cada día en Catalunya 50 pacientes ven cómo se les anula una cirugía en el mismo día de la operación por no estar preparados para ella. En España, son 125.000 al año. “Con la IA podemos automatizar todo el proceso preoperatorio, para que cada paciente tenga la atención que necesita previa a su paso por quirófano”, apuntó.Las reglas deben estar basadas en criterios éticos y establecidas por los médicosTodavía queda camino por recorrer en el desarrollo de buenos algoritmos, para lo que se necesita tener datos de calidad disponibles, recordó Renard. Los ponentes también debatieron sobre los límites de esta tecnología. “No podemos dejar que la IA tome el control”, advirtió Serrano.Es un hecho irrefutable que muchos medicamentos que irrumpen en el mercado tardan demasiado tiempo en estar disponibles para aquellos pacientes que los necesitan, si es que alguna vez llegan a estarlo. Representantes de varias biofarmacéuticas trataron la cuestión. Tanto Leticia de Luján, directora médica de oncohematología de GSK España, como Luis Nudelman, director médico de AbbVie España, coincidieron en la necesidad de entender el valor real de un nuevo fármaco, aspecto compartido por Yolima Cossio, directora de estrategia digital y datos del hospital Sant Joan de Déu (SJD). Para Nudelman, no solo hay que mirar el precio del medicamento, sino todo el ahorro que conlleva: reducción de comorbilidades, de bajas laborales… Y se preguntó: “¿Cuál va a ser el compromiso del sistema sanitario para ofrecer esos fármacos?”. Nudelman apeló a la colaboración público-privada para superar estas barreras. También lo hizo De Luján, que pidió agilizar la aprobación de medicamentos. Recordó una cifra: 700 días. Es el tiempo que pasa de media desde que la UE aprueba una nueva molécula y esta llega a España, adoptada por el Sistema Nacional de Salud. Un lapso de tiempo mayor si se compara con otros países europeos. De ahí que apostara por la creación de una herramienta de IA que ayude a objetivizar el valor real de un fármaco para acercar las posiciones entre los laboratorios y el Ministerio de Sanidad.“La IA no solo perfecciona el diagnóstico, sino que también puede hacer que el sistema funcione mejor”, afirmó Javier Juega, médico especialista en el Servicio de Nefrología y la Unidad de Trasplante Renal del hospital Germans Trias i Pujol de Badalona. Juega es el responsable del proyecto Tándem, un escriba de IA capaz de captar la conversación entre médico y paciente y transcribirla para generar un primer borrador de un informe clínico, que posteriormente valida un médico. En cuanto a la regulación de la IA, Xavier Borrat , médico y anestesiólogo responsable del Servicio de Informática Clínica en el Clínic, explicó cómo están desarrollando el banco de datos Data Next, que reúne información de más de tres millones y medio de pacientes desde 2006 con el objetivo de “democratizar los datos” del centro sanitario. Susanna Aussó, directora de Sistemas de la Información del hospital Vall d’Hebron, señaló que los espacios de datos que se están construyendo ya resuelven necesidades asistenciales, de organización y de gestión, pero “hay que sumar más”: más inversión, más formación y más ciberseguridad.Xavier Borrat (Clínic), Susanna Aussó (Vall d’Hebron) y Javier Juega (Can Ruti), en la mesa moderada por Susana QuadradoAndreu EstebanTambién estuvo representado el colectivo de pacientes a través de Manuel Arellano (plataforma POP), quien advirtió que la incorporación de esta tecnología en la sanidad no puede hacerse a costa de perder el componente humano. Josefina Martín, CEO de Helix-IA, y Paco Estella, director de Microsoft Health Care España se refirieron a la eficiencia operativa, mejora de la atención al paciente y la productividad clínica como soluciones aplicables a la generación masiva de datos. Defendieron los planes de atención digital personalizados, así como modelos de diagnóstico preventivos para avanzar hacia una medicina más predictiva que reactiva.La tecnología no puede implicar una pérdida del factor humano en el trato con el pacienteNúria López Bigas, responsable del laboratorio de genómica biomédica del IRB Barcelona, Albert Ros, investigador del ISGlobal y Alfonso Valencia, director del departamento de ciencias de la vida del Barcelona Supercomputing Center describieron cómo usan la IA para sus investigaciones sobre el cáncer, por ejemplo, o en el desarrollo de un algoritmo y su aplicación biológica.Luisa Bautista, responsable del área de Sanidad de Accenture España, abordó los desafíos de las aseguradoras en relación a la recopilación de datos sanitarios: “El historial médico está disperso en los centros asistenciales. El reto está en disponer de esos datos tanto para uso primario como secundario”. Bautista recordó que en 2025 entró en vigor el Reglamento del Espacio Europeo de Datos de Salud (EHDS), una normativa que obliga a los Estados miembros a avanzar hacia sistemas interoperables para compartir dichos datos de forma segura.Antonio Páez (Grifols), José Manuel Regueiro (Otzuka Pharmaceutical España y Portugal), Marie-Eve Beaulieu (Nostrum Biodiscovery)Andreu Esteban¿Qué impacto puede tener la IA en la investigación y el desarrollo de nuevas terapias? Antonio Páez, vicepresidente del Hub de Neuro-Innovación de Grifols; José Manuel Rigueiro, director general de Otsuka España y Marie-Eve Beaulieu, directora general de Nostrum Discovery, confían en una aceleración de ensayos clínicos en los próximos años. Páez lanzó un aviso: la transformación la están liderando las grandes compañías de IA frente a las empresas de biotecnología. Menos burocracia y más tiempo del médico para el paciente es una de las grandes ventajas de la IA, según Tomás Trenor (Sanitas),Clara Granados (Adeslas) y Karina Gibert (UPC).