Un hospital puede disponer de la mejor inteligencia artificial del mundo. Pero si las personas que trabajan en él no saben interpretarla o integrarla en su práctica diaria, su impacto será limitado.La inteligencia artificial ya forma parte de la sanidad. Hoy, muchos hospitales utilizan herramientas digitales para priorizar pacientes, analizar pruebas médicas o detectar riesgos clínicos. Algunas incluso ayudan a identificar lesiones en radiografías o a anticipar posibles complicaciones. ANA JIMENEZEl reto ya no es la tecnología, sino cómo profesionales, organizaciones y ciudadanos aprenden a utilizarla con criterioLa tecnología avanza rápido y su potencial es enorme. Sin embargo, detrás de ese avance aparece una pregunta que rara vez ocupa el centro del debate: ¿estamos realmente preparados, como profesionales, como organizaciones y como sociedad, para convivir con estas herramientas? Porque el gran reto de la transformación digital en salud ya no es incorporar tecnología. El reto es aprender a utilizarla con criterio.Cuando la tecnología llega antes que las personasEn muchos centros sanitarios, la innovación digital avanza más rápido que la capacidad del sistema para asimilarla. Existen herramientas capaces de ayudar en diagnósticos o decisiones clínicas, pero su uso real sigue siendo irregular. A veces faltan formación y tiempo; otras, confianza o comprensión sobre cómo funcionan estos sistemas y cuáles son sus límites.El resultado es una paradoja: disponemos de tecnología avanzada, pero no siempre está plenamente integrada en la práctica cotidiana. Y esa distancia no es un problema técnico, sino humano.La inteligencia artificial no sustituirá el criterio clínico, pero sí transformará profundamente la forma de trabajar de muchos profesionales.Profesionales ante un cambio aceleradoMédicos, enfermeras y otros profesionales sanitarios trabajan cada vez más en entornos digitales. Sin embargo, no siempre han tenido la oportunidad de formarse en cuestiones clave como interpretar resultados generados por inteligencia artificial, comprender la calidad de los datos o integrar herramientas digitales en la toma de decisiones clínicas.En muchos casos, un profesional puede encontrarse utilizando sistemas basados en IA en su práctica diaria sin haber recibido formación específica sobre cómo interpretar sus resultados o detectar sus limitaciones. No se trata de falta de interés o de capacidad. Se trata de que el sistema formativo no siempre evoluciona al mismo ritmo que la tecnología.Cómo formar a los profesionales del futuroEste reto va más allá de los hospitales. La formación profesional, la universidad y la formación continuada empiezan a enfrentarse a una pregunta de fondo: ¿cómo formar a los profesionales del futuro en un entorno que cambia constantemente?Ya no basta con adquirir conocimientos al inicio de la carrera profesional. La actualización tendrá que ser continua. Pero el reto no consiste únicamente en formar a los profesionales del futuro. También implica acompañar y actualizar a los profesionales que ya sostienen hoy el sistema sanitario.La transformación digital no puede esperar al relevo generacional. Necesita que quienes trabajan actualmente en hospitales, centros de salud y organizaciones sanitarias dispongan de tiempo, recursos y formación para adaptarse a un entorno cada vez más digital y complejo.Por ello empiezan a ganar relevancia modelos más flexibles, como la formación modular, las microcredenciales, el aprendizaje práctico en colaboración con hospitales o los programas adaptados a profesionales en activo. El objetivo no es solo incorporar nuevas tecnologías al aula, sino construir sistemas formativos más ágiles y conectados con la realidad asistencial.Nuevos perfiles para una sanidad más digitalLa digitalización también está cambiando los perfiles necesarios dentro del sistema sanitario. Cada vez serán más relevantes profesionales capaces de actuar como puente entre el mundo clínico y el tecnológico: perfiles que comprendan tanto los procesos asistenciales como los sistemas digitales que los sostienen.Empiezan a ganar importancia ámbitos vinculados a la bioinformática, la gestión y calidad del dato clínico, la ingeniería biomédica, el soporte funcional de herramientas digitales o el análisis de procesos asistenciales. Sin embargo, muchos de estos perfiles todavía no están plenamente definidos ni integrados en las estructuras sanitarias y formativas actuales.La transformación digital está avanzando más rápido que la capacidad del sistema para identificar, estructurar e incorporar estos nuevos roles de forma clara y homogénea.Pacientes más informados, pero también más expuestosLa transformación digital no solo afecta a los profesionales. También está cambiando la forma en que los ciudadanos se relacionan con su salud. Cada vez más personas utilizan herramientas digitales o sistemas conversacionales basados en inteligencia artificial para consultar síntomas, interpretar resultados o buscar información antes o después de acudir a una consulta médica. Esto puede favorecer una ciudadanía más informada y participativa.Pero también plantea nuevos retos: cómo interpretar correctamente la información, cómo distinguir fuentes fiables o cómo gestionar la incertidumbre que muchas veces acompaña a la información médica. La alfabetización en salud digital se convierte así en una cuestión cada vez más relevante.Un reto que va más allá de la tecnologíaEuropa ya está avanzando en estrategias para impulsar el uso de datos y la inteligencia artificial en salud. Sin embargo, el verdadero desafío no está solo en la inversión tecnológica. Está en la capacidad de las personas y de las organizaciones para adaptarse.Formar a los profesionales, actualizar los modelos educativos, redefinir perfiles y ayudar a la ciudadanía a comprender mejor la información sanitaria serán pasos imprescindibles para que la transformación digital tenga un impacto real y útil.La pregunta claveLa inteligencia artificial ya está transformando la sanidad. La pregunta no es si lo hará, sino si seremos capaces de adaptarnos al mismo ritmo. Porque, en última instancia, el futuro de la salud digital no dependerá solo de la tecnología. Dependerá de las personas.A. Ripoll, exrectora de la UAB. Catedrática emérita en Arquitectura y Tecnología de Computadores. Presidenta de honor de Bioinformatics Barcelona (BIB)
La IA ya está en la sanidad: ¿estamos preparados?, por Autor Genérico
Un hospital puede disponer de la mejor inteligencia artificial del mundo. Pero si las personas que trabajan en él no saben interpretarla o integrarla en su práctica diaria, su impacto será limitado. La inteligencia artificial ya forma parte de la sanidad. Hoy, muchos hospitales...














