Luis BenvenutyBarcelona 17/06/2026 06:00 Actualizado a 17/06/2026 06:41 Hace apenas un par de semanas el Ayuntamiento de Barcelona destapó que un edificio había sido troceado en una retahíla de miniapartamentos turísticos ilegales de apenas 30 m2. A pesar de ello estos días los turistas continúan entrando y saliendo de este inmueble ubicado a muy pocos metros del recinto modernista del hospital de Sant Pau, en la Travessera de Gràcia. También pueden verse unos cuantos obreros que vienen y van. La persona que los recibe, sin embargo, dice que no sabe nada de las denuncias del Ayuntamiento. En el edificio solo queda una vivienda convencional.“Es lo más barato que encontramos en Barcelona, unos de 500 euros por cinco noches, entre las dos –explicaron esta semana en inglés dos jóvenes turistas holandesas tras salir del inmueble–. Es que Barcelona está muy cara. Pero la verdad es que es un lugar un poco extraño”. “Sí, tenemos seis camas para nosotras dos, pero las habitaciones son tan pequeñas que no puedes tener las puertas abiertas a la vez. Se chocan”. “Y también tenemos dos cocinas. Bueno, en realidad solo tenemos una, pero tenemos el hueco de otra que se ve que desmontaron”. “No, no hay nadie encargado del edificio”. “Tenemos unas consignas de pago las maletas el último día”. “Igualmente nos cobran la tasa turística”.El Consistorio ya abrió siete expedientes: cada uno puede suponer multas de entre 60.000 y 600.000 eurosHace un par de semanas la teniente de alcalde Laia Bonet hizo público que el Ayuntamiento había destapado que los gestores de 19 viviendas de unos 60 m2con permisos para alquilarlas por días las habían dividido con obras ilegales en al menos 26 apartamentos, algunos tan pequeños que nunca podrán legalizarse. Y la teniente de alcalde subrayó la expresión al menos porque en sus pesquisas los inspectores municipales no pudieron acceder a todos los rincones sospechosos de este edificio. Además, los inspectores también encontraron turistas en otras cuatro viviendas de la finca que tampoco cuentan con el permiso pertinente. El Consistorio ya abrió aquí siete expedientes sancionadores. Cada uno puede comportar multas de entre 60.000 y 600.000 euros. También tramitó otros trece expedientes para que reviertan las obras ilegales. Lo que pasa es que estos procedimientos aún están en su periodo de alegaciones. Y los jueces no suelen dictar el precinto de pisos, por muchos turistas que hallen en ellas.Fotografía extraída de un anuncio referido a este edificioLVDe todas formas el Ayuntamiento aún sospecha que las segregaciones de las viviendas realizadas de manera irregular podrían ser más de las señaladas por la teniente de alcalde Bonet hace apenas un par de semanas. De hecho, las investigaciones municipales aún no concluyeron. “Los inspectores han intentado inspeccionar los apartamentos todavía pendientes –destacan fuentes del Ayuntamiento–, encontrándose con muchos impedimentos por parte de sus gestores, y nos estamos planteando la incoación de un procedimiento sancionador por obstrucción de la inspección”. Entretanto, numerosos anuncios referidos a este edificio continúan colgados en varias webs dedicadas al alquiler vacacional. Al poco de que el Ayuntamiento destapara la situación, reservar estos apartamentos empezó a complicarse, estos días ya no hay modo de encontrar fechas disponibles.Otra imagen extraída de otro anuncioLas fuentes del Ayuntamiento también detallan que si los gestores de estos apartamentos revertieran las obras ilegales en los plazos que marca la ley, podrían volver a ofrecer los alojamientos turísticos que en principio tenían autorizados. En todo caso los procedimientos sancionadores seguirán su curso al margen del la legalización de la situación”.Lee tambiénLos inspectores municipales añaden que los multiinfractores son variados. Algunos engañan a los propietarios de las viviendas y luego las subarriendan hasta que los desahucian. Otros tratan de explotar sus propiedades y licencias más allá de lo permitido de una manera mucho más sibilina.Nacido en Salamanca en 1974. Licenciado en Sociología por la Universidad de Granada. Máster en Periodismo Les Hueras de la Universitat de Barcelona. Premio Josep Maria Huertas Clavería en 2008 por su obra Mudanzas . Desde el año 2000 escribe reportajes en La Vanguardia , en su mayor parte sobre el ámbito local.