El Tribunal Superior de Justicia de Madrid estimó la semana pasada la solicitud de medidas cautelares del grupo socialista porque considera que seguir con los trabajos podría causar un daño irreversible en los inmuebles

Un camión lleno de cascotes y obreros que entran y salen junto al edificio del antiguo restaurante Babobab, en Lavapiés, donde una empresa privada quiere construir un hotel cápsula de 288 plazas. La escena es propia de un inmueble en obras, salvo porque la semana pasada el Tribunal Superior de Justicia de Madrid (TSJM) ordenó parar el derribo ―ya en marcha― después de estimar las medidas cautelares que pidió el grupo socialista contra la resolución de la Comunidad de Madrid que había levantado la suspensión previa de los trabajos. El tribunal considera que, si los trabajos continúan, podría darse un daño irreversible. Los vecinos llevan días alertando de que, a pesar del auto, la demolición sigue adelante. La policía se ha vuelto a desplazar esta tarde a los números 1 y 3 de la calle de Cabestreros tras el aviso de varios ciudadanos.

Alois Sander es uno de ellos. Vive en el número cinco de Cabestreros y esta semana ha llamado siete veces a la policía después de percatarse de que la obra no estaba precintada y los operarios seguían trabajando. “Todas las mañanas me despierto con ruidos de obras y lo hacen a plena luz del día. Les vemos y escuchamos y siguen utilizando la maquinaria. Desde hace unos días son más discretos y siguen con ello. Hoy solo en el portal cinco, el bajo”, cuenta.