Un simulacro del conflicto entre la UE y China advierte a Europa de no iniciar las hostilidades contra un oponente con una potencia de fuego superior.Ha llegado la hora de la verdad. Esta semana, los l�deres de la UE se re�nen en Bruselas para decidir c�mo afrontar la situaci�n comercial con China. Claro que, �ltimamente vivimos una hora de la verdad permanente. Durante a�os, la UE se ha ido mostrando cada vez m�s alarmada ante el dominio de China en la tecnolog�a verde y su pol�tica comercial e industrial intervencionista, pero ha hecho poco para combatirla.Las divisiones internas han frenado la firmeza de la UE. Alemania y Espa�a, deseosas de proteger, respectivamente, las exportaciones a China y la inversi�n en veh�culos el�ctricos procedentes del gigante asi�tico, est�n preparadas para poner freno a lo que consideran unos guerreros comerciales exaltados. Herramientas como el Instrumento Anticoerci�n (ACI), que podr�a dar cobertura legal a una amplia variedad de medidas de represalia, siguen sin utilizarse.Pero incluso si se alcanza un consenso, los europeos deber�an aprender de la experiencia de Donald Trump y abstenerse de acciones agresivas que puedan provocar una escalada. El pasado octubre, el presidente estadounidense amenaz� impulsivamente con enormes aumentos de los aranceles, pero luego dio marcha atr�s r�pidamente despu�s de que China comenzara a paralizar las f�bricas estadounidenses cortando las exportaciones de tierras raras como el disprosio. Pek�n demostr� claramente su "dominio en la escalada": una potencia de fuego superior en una guerra comercial sin cuartel.Es probable que ocurra lo mismo en Europa, que sufri� da�os colaterales en el conflicto del a�o pasado. Recientemente asist� a una simulaci�n de mesa de una guerra comercial entre la UE y China basada en una evaluaci�n de la realidad econ�mica y pol�tica europea. Diversos analistas, acad�micos y otros expertos representaron a la Comisi�n Europea, el Consejo (que representa colectivamente a los Estados miembros), algunos gobiernos de la UE, China y actores secundarios como Estados Unidos y Jap�n.Los participantes que representaban a la Comisi�n pusieron a prueba una estrategia de confrontaci�n, tratando de amenazar con fuertes subidas de los aranceles y de presionar al ACI para que atacara una de las debilidades reales de China: su dependencia de la maquinaria de litograf�a para la fabricaci�n de semiconductores de la empresa neerlandesa ASML. Sin embargo, Alemania y Espa�a socavaron esta postura, instando a la cautela. Los representantes de Pa�ses Bajos, en un principio, parec�an dispuestos a restringir a�n m�s las ventas de ASML a China, pero luego se mostraron reticentes ante la posibilidad de poner en peligro su joya corporativa nacional.Incluso una versi�n atenuada de la propuesta de la Comisi�n recibi� una respuesta feroz por parte del participante chino, que amenaz� con cortar el suministro de tierras raras y record� a los europeos la dependencia de su industria farmac�utica de las materias primas chinas. La postura consensuada final de la UE acept� una contrapropuesta china algo vaga para que Pek�n presentara en dos meses planes para reducir el exceso de capacidad y emprender un peque�o est�mulo fiscal para reequilibrar el d�ficit comercial. Un an�lisis posterior revel� que el participante chino no se hab�a sentido seriamente amenazado por nada de lo dicho por la UE y confiaba en que Pek�n podr�a volver a posponer la decisi�n dos meses despu�s.Los investigadores han argumentado, con justificaci�n, que la UE puede explotar diversas dependencias chinas de Europa. Pero el ejercicio de simulaci�n sugiere que, incluso con la amenaza de ASML, persiste lo que un participante denomin� una "desconexi�n temporal" en un conflicto comercial de alto nivel. Cortar el suministro de maquinaria de litograf�a a China podr�a tener un impacto limitado en unos meses, pero Pek�n puede utilizar las tierras raras como arma para perjudicar gravemente la producci�n automovil�stica europea en cuesti�n de semanas. En ese momento, cualquier disposici�n de la UE a entrar en conflicto seguramente sufrir�a un severo rev�s.�Qu� hacer entonces, aparte de no partir desde este punto? Incluso soluciones aparentes como el almacenamiento preventivo de minerales cr�ticos presentan problemas. El r�gimen de control de exportaciones de tierras raras de China exige licencias de usuario final, lo que permite a Pek�n retener las ventas a cualquier comprador del que sospeche que se est� protegiendo contra la coerci�n. China realmente lo ha pensado muy bien.No hay una respuesta real, salvo que la UE se proteja desarrollando un sector industrial m�s resiliente y reduciendo su dependencia de las tierras raras. Es un proyecto de a�os o d�cadas y requerir� una pol�tica industrial cuidadosamente dise�ada que minimice las distorsiones comerciales y no provoque represalias por parte de China.La tentaci�n de que la UE inicie una guerra comercial para responder a la manipulaci�n china es fuerte, pero esto me parece un ejemplo del silogismo pol�tico. (Primera premisa: tenemos que hacer algo. Segunda premisa: esto es algo. Conclusi�n: debemos hacerlo).Apostar�a un kilo de disprosio a que la reuni�n de la UE de esta semana dar� como resultado algo vagamente amenazante pero impreciso. Como William Shakespeare hizo exclamar impotente a su tr�gico h�roe, el rey Lear: "Lo har�... No s� a�n qu� va a ser, mas ser� el terror de la tierra".No pretendo infundir desesperaci�n ni abogar por una pasividad indefinida. Sin embargo, sugiero que la UE eval�e con realismo su armamento antes de lanzarse a la batalla contra un adversario formidablemente bien organizado.� The Financial Times Limited [2026]. Todos los derechos reservados. FT y Financial Times son marcas registradas de Financial Times Limited. Queda prohibida la redistribuci�n, copia o modificaci�n. EXPANSI�N es el �nico responsable de esta traducci�n y Financial Times Limited no se hace responsable de la exactitud de la misma.