Tucídides pensaba que las potencias emergentes tienden a provocar conflictos.
Si hubiera sido un economista que observara el auge de las exportaciones chinas a Europa, quizá habría previsto una guerra comercial.
Lo mismo opinan muchos analistas hoy en día.
La cuestión ya no es si Europa levantará algunos puentes levadizos, sino cuántos y con qué rapidez, y cómo afrontará las consecuencias.
Lo que está en juego es claro.













