Las relaciones comerciales con China se han convertido en un foco de división en el seno de la Unión Europea. No hay divergencias en el análisis de la situación: la sobreproducción del gigante asiático y el déficit comercial de Europa no son sostenibles y amenazan a la industria de la UE, pero las diferencias vienen en la respuesta que se quiere dar desde Bruselas. Mientras Francia encabeza a un grupo de países que exige medidas más duras contra China a la Comisión Europea, España aboga por abandonar la confrontación directa y buscar una solución pragmática mediante la negociación. La posición europea se va a discutir entre los 27 países miembros en la cumbre que se celebra este 18 y 19 de junio en Bruselas.

Los datos son abrumadores. El déficit comercial de la Unión Europea con China alcanzó los 360.000 millones de euros en 2025. En el primer trimestre de 2026, el déficit siguió ampliándose hasta casi los 95.000 millones, cuando en el mismo periodo del año anterior llegó a los 88.400 millones. Los volúmenes de exportación de China han aumentado más de un 40% desde la pandemia, mientras que sus importaciones se han mantenido prácticamente estancadas. Al mismo tiempo, las exportaciones hacia China procedentes de las principales economías europeas han disminuido desde 2022, con la única excepción de Países Bajos, según el Jacques Delors Centre.