La reforma laboral de 2022 amplió el uso de los contratos indefinidos y acabó con el abuso del antigüo obra y servicio con el que muchas empresas cubrían puestos de larga duración, conduciendo a los trabajadores a una elevada rotación. Sin embargo, esta ley no ha despejado los problemas de estabilidad en los puestos de trabajo, como se refleja en los cambios entre trimestres. Un 2,7% de las personas que tenían un trabajo al cierre de 2025 quedaron en desempleo al arranque de 2026, un porcentaje reducido pero que duplica la tasa de la UE (1,2%).Dada la dimensión del mercado laboral español, que en los últimos años ha crecido hasta superar los 22 millones de ocupados, esta proporción implica que más de 623.000 personas perdieron su puesto de trabajo entre el cuarto trimestre de 2025 y el primero del año actual. Una transición del empleo al paro que destaca en el conjunto de los 27 como una de las más pronunciadas, en tanto que prácticamente una de cada cuatro personas que pasaron a estar desempleadas en la Unión Europea lo hicieron en España.

Así lo reflejan datos de Eurostat de la Estadística sobre los Flujos del Mercado Laboral de la UEque se actualizaron el viernes pasado. Un total de 2,5 millones de personas hicieron esta transición del empleo al desempleo en el conjunto de la Unión Europea, frente a los 3 millones que estaban en desempleo y encontraron un puesto de trabajo entre los meses de enero y marzo. En España, en cambio, que abarca un 24,92% de estas salidas, el balance es negativo. Solo 566.800 personas hicieron el camino inverso, lo que dejó una diferencia de 56.800 personas, según recogen los flujos de la encuesta española, la EPA.