Editorial Expansi�nActualizado 10

JUN.

2026 - 12:34La vicepresidenta segunda y ministra de Trabajo y Econom�a Social, Yolanda D�az.Chema MoyaEFEEl triunfalismo del Gobierno con los datos de empleo y ocupaci�n tiene bastantes matices m�s all� del eslogan propagand�stico.El objetivo de la reforma laboral del a�o 2022 era rebajar la elevada temporalidad que arrastra el mercado de trabajo en Espa�a desde hace d�cadas. La propuesta de Yolanda D�az fue hacerlo imponiendo por decreto el contrato fijo-discontinuo como la �nica alternativa posible al indefinido. Lo cual posibilit� una r�pida ca�da de los contratos temporales, pasando del 25% al 12% del total, salvo en la Administraci�n P�blica, que a�n hoy mantiene altos niveles de temporalidad, especialmente en sanidad y educaci�n. Sin embargo, la imagen de mayor estabilidad en el empleo que muestran las estad�sticas no es del todo real. En primer lugar, porque m�s de cuatro a�os despu�s de que se comenzasen a aplicar los cambios en la regulaci�n laboral el Gobierno sigue sin ofrecer informaci�n fiable y detallada del n�mero de trabajadores fijos-discontinuos con contrato inactivo, a pesar de que durante ese tiempo perciben la prestaci�n por desempleo. Segundo, porque la duraci�n media de los contratos ordinarios en nuestro pa�s se ha reducido en m�s de 100 d�as desde 2022 seg�n Fedea, y en 50 d�as la de los fijos-discontinuos. Es decir, que ante la rigidez normativa las empresas han optado por cubrir las necesidades puntuales de plantilla mediante contrataciones de corta duraci�n. Pero es que, adem�s, la pesada carga de costes laborales y cotizaciones para los empleadores ha hecho que tambi�n se vean afectados los contratos que antes de la reforma laboral eran ajenos a la temporalidad. Y es que el triunfalismo del Gobierno con los datos de empleo y ocupaci�n tiene bastantes matices m�s all� del eslogan propagand�stico.Opini�nEditorialEmpleoeconom�aYolanda D�az