Este viernes 12 de junio ha entrado en vigor el Pacto Europeo sobre Migración y Asilo como ejemplo de la asunción de postulados ultras por parte de los partidos conservadores del PP Europeo. Casualmente, esta es la misma semana en la que se cumplen dos años de las últimas elecciones europeas. Entonces, los resultados volvieron a llevar a Ursula Von der Leyen a la presidencia de la Comisión Europea, pero ante el auge de la extrema derecha, la política conservadora alemana comenzó la legislatura flirteando con los ultras en la Eurocámara. Aunque finalmente, la coalición entre conservadores, socialdemócratas, liberales y verdes construyó la mayoría que sustenta la Comisión, Von der Leyen ha mantenido una estrategia de normalización de planteamientos ultras para dividir a las fuerzas de ultraderecha que ha devenido en un fracaso.
Javier Carbonell, Tabea Schaumann y Levente Kocsis, investigadores del European Policy Centre, han realizado un informe en el que revelan que “uno de los principales enfoques estratégicos del segundo mandato de Von der Leyen ha sido acercarse a ciertas partes de la extrema derecha, mientras continúa excluyendo a otras. Esto ha ocurrido especialmente en el caso de los miembros del grupo Conservadores y Reformistas Europeos (ECR), al tiempo que continúa rechazando a Patriotas por Europa (PfE) [al que pertenece Vox y AfD] y a Europa de las Naciones Soberanas (ESN)”.












