La revelación de una cooperación más estructurada del Partido Popular Europeo con las fuerzas ultras como AfD de lo que se admitía hasta ahora vuelve a plantear la validez del cordón sanitario
La Eurocámara celebra desde este miércoles un pleno en Bruselas marcado por la tensión tras la revelación de la existencia de un grupo de WhatsApp que confirma una colaboración más estrecha —y estructurada— de lo hasta ahora conocido del Partido Popular Europeo (PPE) con las fuerzas más a la derecha del hemiciclo, incluida Alternativa para Alemania (AfD), tabú para Berlín. La
de-deportacion-de-migrantes-fuera-de-la-ue.html" data-link-track-dtm="">votación sobre el reglamento de retornos, que incluye la creación de centros de deportación de migrantes fuera de la UE, prevista para este jueves, estará especialmente en el punto de mira, ya que ha sido el proceso negociador de ese texto el que ha expuesto la coordinación de los conservadores con las fuerzas ultras para endurecer el contenido.
El PPE, la formación más fuerte del hemiciclo, pero que necesita apoyos para sacar adelante sus iniciativas, está más que nunca ante una disyuntiva: o se compromete de una vez a mantener estrictamente el cordón sanitario contra los partidos más ultras, que siguen ganando fuerza en todo el continente, como le han pedido abiertamente figuras clave del propio grupo conservador, incluido el canciller Friedrich Merz, o continúa jugando al peligroso doble juego cortoplacista de aliarse con las fuerzas a su derecha cuando sus aliados proeuropeos no le dan lo que quiere.







