Aunque el canciller Merz defiende el aislamiento de la pujante extrema derecha de AfD, en las discusiones internas crecen las voces favorables a revisar la estrategia
La fuerza creciente de la extrema derecha alemana ha forzado un nuevo debate sobre la eficacia del cordón sanitario. El canciller democristiano Friedrich Merz mantiene la tradicional política de aislamiento de Alternativa para Alemania (AfD), partido que, desde las elecciones del pasado febrero, es la segunda fuerza parlamentaria y ya lidera algunos s...
ondeos. Pero en el campo ideológico de Merz ―el de la derecha moderada― crecen las voces que cuestionan el llamado Brandmauer, o cortafuegos, el principio que prohíbe dialogar y pactar con AfD.
Sostienen estas voces que el Brandmauer ha fracasado a la hora de frenar a los extremistas. Que excluye del juego político a una parte creciente del electorado. Y que al final acaba dañando a la propia Unión Democristiana (CDU) de Merz, y a su hermana bávara, la Unión Socialcristiana (CSU). Hegemónicas en la derecha alemana desde la fundación de la República Federal, la CDU y la CSU ven amenazado su dominio por AfD, que aspira a ganar las elecciones de 2026 en los Estados orientales de Sajonia-Anhalt y Mecklenburgo-Antepomerania, y a dirigir por primera vez gobiernos regionales.






