El PPE ya colabora con los ultras en el Parlamento Europeo. Busca ser un Jano bifronte y puede acabar fagocitado con sus dos caras
El cordón sanitario quedó formalmente enterrado en la UE este jueves, cuando el Partido Popular Europeo (PPE) y formaciones de ultraderecha consumaron felizmente y por primera vez su unión para aprobar una medida legislativa en el Parlamento Europeo, en este caso una rebaja de los requerimiento...
s de sostenibilidad en materia de medio ambiente y de respeto de derechos humanos para las empresas. Ya hubo en el pasado escarceos a cuenta de resoluciones y enmiendas, pero esta vez el connubio escala al máximo grado de actividad parlamentaria.
El hecho es, de por sí, de gran relevancia. El PPE ya es sin vacilaciones un Jano bifronte: cooperará con la tradicional mayoría europeísta —socialdemócratas, liberales, verdes—, Pero ya no deja dudas de que, cuando le plazca, recurrirá al lado oscuro de la Luna. Con el cordón sanitario, queda enterrada una época política. Cabe preguntarse si el PPE —si la derecha presuntamente moderada— sobrevivirá a esta apertura de puertas a los ultras.
Los estrategas del PPE —con Manfred Weber, su jefe de filas en la Eurocámara, a la cabeza— deben de tener claro que esta posición de partido en el centro de dos opciones le beneficiará, optimizando el número de políticas que pueden plasmarse de acuerdo a sus deseos de una manera u otra. Pero la bajada del puente levadizo se suma a las bajadas de argumentos de una manera que parece edificar pieza por pieza el monumento de la victoria final ultraderechista. La aceptación de las tesis ultras es cada vez más amplia —en materia migratoria y medioambiental, sobre todo—, a veces sin matices, otras con distingos casi inasibles.







