La regla del “cordón sanitario”, que protegía los valores democráticos, se desvanece progresivamente en todo el continente
En toda Europa, la extrema derecha es hoy una fuerza política protagonista: o bien campa cómodamente en el poder, o está a punto de conquistarlo en varios países. Italia, Hungría ya han caído en sus manos, mientras que otros, como Francia, circundan su órbita. En la península Ibérica, va en el mismo sentido el auge permanente de ...
Vox y el reciente resultado de Chega en la primera vuelta de las elecciones presidenciales de Portugal, este domingo. El tabú que mantenía alejadas de la cultura civilizada las ideologías del odio —aquellas que habían destruido los cimientos de la democracia europea en la década de 1930— se está desintegrando sin tregua.
Los valores democráticos y republicanos europeos, asentados sobre la superioridad cultural y moral de la inclusión, la tolerancia y el respeto a los derechos humanos, pueden verse desplazados por el autoritarismo y el racismo, debido a la creciente alianza entre las fuerzas conservadoras tradicionales y los partidos de extrema derecha: es este contubernio “aceptado”, la clave que está permitiendo a la retórica ultra ganar no sólo la batalla ideológica en la derecha, sino también la batalla política. Recordemos que Friedrich Merz, entonces líder democristiano alemán de la CDU, propuso aliarse con los neofascistas (AfD) en las elecciones locales, un giro que fue tajantemente rechazado por Angela Merkel; en los comicios nacionales siguientes, frente al gran avance de la AfD, el partido Socialdemócrata (SPD) se vio en la necesidad de hacer concesiones programáticas para evitar la deriva de la CDU y mantener la coalición con ella. Asimismo, en Francia no son pocos los dirigentes conservadores, incluidos los supuestos gaullistas, que, con idéntica pretensión de formar gobierno, buscan el abrazo del partido de Marine Le Pen. Un deslizamiento similar comienza a experimentarse en España (ya en Valencia, posiblemente en Extremadura) y en la mayoría de los países del Norte y de la Europa del Este. La regla del “cordón sanitario”, que protegía los valores democráticos, se desvanece progresivamente.






