A escasas horas de que el papa León XIV abandone España después de haber dejado imágenes insólitas durante su visita, llama la atención que haya sido un paraguas el responsable de protagonizar una de las conversaciones más controvertidas en el ágora digital. El objeto de la discordia recae concretamente sobre un paraguas de colores que apareció durante un ensayo de Godspell, el musical dirigido por Antonio Banderas, encargado de amenizar la vigilia celebrada el pasado sábado en la madrileña Plaza de Lima.Bastaron unos segundos en las redes de un vídeo del ensayo de la citada obra, para que algunos usuarios miraran el atrezo multicolor con el mismo recelo con el que se mira el último minuto que marca el ciclo de lavado en una lavadora. Atónitos, muchos internautas devotos interpretaron que aquel utensilio suponía un guiño cómplice a la bandera LGTBI. Y saltaron las alarmas entre parte del ecosistema católico más conservador. La polémica estaba servida. Ya lo advierte el refrán: Dios los cría y ellos se juntan.“¿Quién ha aprobado este espectáculo? Los organizadores de la conferencia episcopal...o un director de espectáculos. Bochornoso si es verdad”, clamaba a los cielos @larrea.e “Pensé que era un musical PRIDE”, ironizaba @raulgtzoficial. En esa misma línea de irritación apostólica se expresaba @clovis_macias: “Por un momento pensé que ensayaban para la Love Parade. Espero que ese paraguas se pierda o algo”. Ante la posibilidad de que semejante desviación doctrinal del espectáculo hubiera sido encima ocurrencia del propio Banderas, más indignada aún se mostraba @eduniacastell: “Muy lamentable el uso de símbolos LGBT y de varones haciendo coreografías afeminadas. No muchachos, no pertenecen a la Iglesia católica”, dictaminaba.Peregrinos con la cruz arco iris cruzando la Puerta Santa de San Pedro/ La compañía Godspell durante un ensayo en MadridReuters/RedesMenos mal que ya se sabe eso también de que Dios aprieta pero no ahoga y, de entre tanta oscuridad feligresa, emergieron también usuarios para arrojar luz sobre la herejía cromática. Fueron ellos quienes explicaron que, precisamente, el cuestionado musical del director malagueño está inspirado en el evangelio de San Mateo y que esos colores no nacieron necesariamente en una marcha del Orgullo, sino que remiten a la bandera de la paz, popularizada en Italia desde los años sesenta. No por casualidad, todavía hoy pueden verse banderas arcoíris colgadas en numerosas iglesias italianas. Pese a las aclaraciones en vano, la polémica alcanzó tal volumen que, a escasas horas de la actuación de los actores ante el Santo Padre, la compañía decidió intervenir de forma salomónica, sustituyendo el colorido elemento de la discordia por otro. Eso sí, de color azul.“Nosotros no habíamos puesto ninguna intención de que eso fuera gay o no gay”, aclaraba al día siguiente el mismo Banderas, visiblemente incómodo por la dimensión que había adquirido el asunto. “Es un paraguas de colores, lo quitamos inmediatamente cuando se nos dijo que podría llamar a la susceptibilidad de las personas, pero me parece ridículo que eso se plantee a estas alturas del partido”, zanjó el actor, quien evitó entrar en el debate sobre la homosexualidad y la Iglesia católica.Quien sí hizo referencia al tema dos meses antes fue el propio León XIV. Ocurrió el 23 de abril, durante el vuelo de regreso de Malabo a Roma, un día después de que el cardenal alemán Reinhard Marx autorizara en su archidiócesis la bendición de parejas del mismo sexo. Preguntado por esa decisión, el Pontífice reiteró que la Santa Sede no aprueba las bendiciones formales de parejas homosexuales. Sin embargo, en esa misma intervención, subrayó que la unidad de la Iglesia “no debe girar en torno a cuestiones sexuales” y recordó que, pese a no modificar la doctrina de la Iglesia sobre este aspecto, todas las personas tienen cabida en la comunidad católica. En términos más cristianos coloquiales: si eres homosexual León XIV no te cierra las puertas de la casa de Dios, pero eso ya de casarse… es otra historia.Ahora bien, esa posición doctrinal no ha impedido que el Pontífice haya respaldado algunos gestos de apertura e integración dentro de la Iglesia. Buena muestra de ello fue el Jubileo de 2025, cuando más de un millar de católicos LGTBIQ+ participaron en una peregrinación histórica hasta la Puerta Santa de la basílica de San Pedro. “Nadie tiene que sentirse excluido”, afirmó entonces el vicepresidente de la Conferencia Episcopal Italiana, Francesco Savino, durante la misa previa al acto. Un evento aprobado inicialmente por Francisco y posteriormente confirmado por su sucesor. Así lo relató el propio Savino tras reunirse con León XIV, quien le animó a seguir adelante con la iniciativa.Por cierto, aquel insólito peregrinaje hasta Roma estuvo encabezado —para probable desasosiego de ciertas sensibilidades ultraconservadoras, adscritas a la cofradía del 'a Dios rogando y con el mazo dando'— por una cruz decorada con los mismos siete colores que lucía el paraguas original de Godspell. Sí, exactamente los del arcoíris.Andaluza, afincada desde 2017 en Barcelona tras media vida en Madrid. Licenciada en Periodismo (UCM) con un Máster en Periodismo en Radio y Televisión. Redactora de la sección Gente y Televisión de La Vanguardia.
Devotos bajo distintos paraguas, por Mamen Polaino
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