La nueva ola inflacionista no termina de ganar altura en España. La intervención del Gobierno para contener los precios de la energía con rebajas de impuestos ha logrado frenar la escalada de los precios, que según el Instituto Nacional de Estadística (INE) cerraron mayo creciendo a un ritmo del 3,2%, la misma velocidad de crucero que en abril. ¿Fin del problema? No tan rápido: los descuentos fiscales a la electricidad y el gas natural acabaron el 1 de junio, lo que ya está encareciendo las facturas de hogares y empresas, y los de los carburantes expiran el 30 de junio. Ambos factores amenazan con provocar un efecto rebote de la inflación en los meses de verano. Algunos expertos hablan de un salto hasta los alrededores del 4%, una tasa que no se ve desde hace más de tres años.Volviendo a mayo, mes para el que el INE ha confirmado el indicador adelantado que se publicó a finales de mes, la estabilidad se ha debido a que la subida de los precios se los combustibles —un 7,5% la gasolina, y un 23,9% el diésel— se ha visto amortiguada por las caídas en la electricidad (-5,5%), el gas natural (-9,7%) y los alimentos. Sobre toda la estadística sobrevuela, sin embargo, la acción del Gobierno. En el último mes de aplicación completa, el plan de respuesta del Ejecutivo para paliar las consecuencias de la guerra en Irán se ha tornado decisivo: según cálculos del Ministerio de Economía, la inflación habría subido en más de un punto extra sin ese paquete. Es decir, ya se rebasaría ampliamente la cota del 4%. “Sin las medidas fiscales, la tasa interanual de inflación de los carburantes se situaría cercana al doble frente a la tasa del 15,87% observada en mayo”, resaltan desde la cartera que dirige Carlos Cuerpo.Los precios de los alimentos y bebidas no alcohólicas moderaron su encarecimiento al 2,2%, cuatro décimas por debajo de abril, gracias la evolución de frutas, hortalizas, legumbres y patatas, una noticia que el Gobierno califica como “respiro directo a la cesta de la compra de los hogares”. Aunque productos como los huevos y el pescado continúan encareciéndose a doble dígito, el dato muestra que de momento no se está produciendo un contagio generalizado de los surtidores a los supermercados, como sí ocurriera con el conflicto en Ucrania, aunque ese tipo de fenómenos suelen tardar meses, por lo que el riesgo no se ha disipado.La inflación subyacente (que excluye energía y alimentos no elaborados) se situó en el 3%, dos décimas por encima de la tasa de abril. Y si se toma la inflación armonizada, la que sigue los estándares europeos para sacar el dato conjunto de la zona euro y la UE, y sirve para comparar, la inflación española sería aún mayor, del 3,6%. Eso quiere decir que existe cierta brecha con el resto de socios continentales, lo cual perjudica la competitividad de las empresas españolas. Ahora es de solo cuatro décimas, pero todo hace indicar que la retirada de las rebajas de impuestos agrandará esa desventaja.