La guerra en Irán sigue golpeando el surtidor. Según los datos del Índice de Precios de Consumo (IPC) detallado de mayo que ha publicado este viernes el Instituto Nacional de Estadística (INE) el precio de los carburantes se disparó un 15,9% el mes pasado, casi cuatro puntos por encima del nivel registrado en abril. Se trata de la cifra más elevada en esta partida en casi cuatro años: habría que remontarse hasta octubre de 2022 para encontrar un incremento mayor en los precios. El paquete fiscal de medidas de alivio por la guerra ha permitido amortiguar las subidas de precios. De hecho, si no se hubiese producido la rebaja impositiva a los carburantes que aún sigue vigente, la subida de precios habría alcanzado el 29%. Sin embargo, pese a que la inflación en la gasolinera se acentuó, el INE ha confirmado que el índice general de precios se mantuvo estable en el 3,2% el pasado mayo. La misma cifra que la oficina estadística había adelantado ya previamente. Sin embargo, la inflación subyacente empieza se incrementó dos décimas respecto a abril y alcanza ya el 3%. Este indicador -que descuenta del cálculo los precios de la energía y los alimentos no elaborados- sirve como termómetro de hasta qué punto las subidas de precios se están contagiando al conjunto de la economía y afectando a los productos que deberían ser más estables. Habrá más información...