El INE ha confirmado este viernes que el Índice de Precios al Consumo (IPC) cerró mayo en el 3,2% interanual, el mismo dato que en el mes de abril, gracias a que las bajadas de los precios de la electricidad y algunos alimentos frescos compensaron las subidas de los carburantes. El dato de mayo, ya definitivo, es el último que conocerá el Ejecutivo antes de decidir si prorroga o amplía las medidas desplegadas para hacer frente a los efectos de la guerra en Oriente Medio, que terminan en apenas dos semanas.

Los datos publicados por Estadística dan un toque de atención importante sobre los efectos que ya está teniendo la subida de los precios en el tejido productivo. La inflación subyacente -es decir, la que excluye de su cálculo los precios de la energía y los alimentos frescos, por ser más volátiles- se situó en el 3%, una décima por encima de lo adelantado a finales de mes y dos por encima del dato de abril. Este dato es el que los economistas denominan 'núcleo' de la economía, y su subida por encima del 3% indica que ya se está trasladando a la actividad más allá del impacto puntual de la guerra sobre los precios de la gasolina o el gasóleo.

Evolución anual de la inflación en España