El Índice de Precios al Consumo (IPC) marcó un avance interanual en mayo del 3,2%, el mismo que en abril, debido a la aplicación del paquete de rebajas fiscales desde finales de marzo. El inicio del conflicto en Oriente Medio el pasado 28 de febrero desató una nueva crisis energética con escasez de petróleo y de gas que se trasladó rápidamente a los surtidores y, en menor medida, al propio gas y a la electricidad, pero España ha atenuado la señal de precios con una batería fiscal que se ha empezado a retirar en junio a la espera de que el Gobierno decida si se prorroga o no durante el verano. Según los datos confirmados este viernes por el INE, la inflación subyacente (sin alimentos frescos ni productos energéticos) ha marcado un 3% en mayo, dos décimas más que en abril y una más de lo estimado en el dato de avance. Se trata de la cifra más elevada desde marzo de 2024. Desde el uno de junio, las rebajas de dos impuestos eléctricos y del gas se han eliminado, por lo que cabe esperar un repunte en la inflación, aunque no muy elevado, dado que el principal canal de transmisión, los carburantes, continúan subvencionados hasta el 30 de junio. Desde el Gobierno se están realizando reuniones con los agentes sociales y los sectores más afectados para estudiar la posible prolongación. Por el momento, los sindicatos piden ampliar las medidas y han planteado una ayuda directa de 300 euros para rentas medias-bajas. De hecho, hay casas de análisis planteando sus escenarios centrales de previsión teniendo en cuenta una prórroga en los meses estivales. Es el caso de Funcas, que anticipa una inflación del 3,1% en 2026 teniendo en cuenta una extensión del paquete fiscal hasta octubre. Si esto no sucediera, el IPC sobrepasaría el 4% durante todo el verano y se elevaría el promedio del año al 3,6%. El Ministerio de Economía calcula que el efecto de las medidas sobre la inflación general es "de una moderación algo superior a un punto porcentual". El INE confirma una inflación de los productos energéticos del 5,9% en mayo, menor que la de abril (6,6%) y que la de marzo (7,3%), aunque hasta febrero este era el grupo de bienes que principalmente rebajaba la inflación, registrando tasas negativas del -3,1% en febrero y del -2,5% en enero. Desglosando por componente, la electricidad fue un 5,5% más barata que el año anterior en mayo y el gas un 10,8% como consecuencia de las rebajas fiscales, ya que los precios en el mercado mayorista son ahora superiores por el shock energético. Los combustibles, en cambio, se encarecieron un 15,9% en mayo incluso con las medidas, pero Economía destaca que la tasa interanual se situaría "cercana al doble" sin el descuento en el IVA y en los impuestos especiales. La luz se encareció en mayo en el mercado mayorista, tanto en comparación mensual como anual. El MWh marcó un promedio de 54,2 euros, por encima de los 42,4 de abril y más del triple que en mayo de 2025. Lo mismo sucedió con el gas, que marcó un precio de 46,1 euros el MWh en mayo de 2026 en el mercado mayorista, dos euros más que en abril y doce más que en mayo de 2025. Los carburantes, por su parte, marcaron un promedio de 1,55 euros el litro en el caso de la gasolina y de 1,7 en el caso del diésel con impuestos, pero un euro y 1,2 euros, respectivamente, sin impuestos, los valores más altos desde el verano de 2022. Entre los productos y servicios que más se encarecen en comparación anual se sitúan, además de las gasolinas y el diésel, la recogida de basuras por la introducción de la nueva tasa municipal (26,6%); el transporte aéreo de pasajeros (8,9%), los seguros de salud (8,9%) y los servicios de alojamiento (7,4%), especialmente los hoteles (8,6%). En total, el IPC de los servicios aumentó un 4,1%, la mayor cifra de todo el año, mientras que los alimentos frescos permanecen contenidos en un 3,3% y algunos bienes esenciales, como el aceite de oliva, incluso registran todavía bajadas de precio (-3,3%). No obstante, esta contención es temporal. Las presiones inflacionistas tardan aproximadamente medio año en reflejarse en la cadena alimentaria, por lo que cabe esperar un repunte de la inflación de los alimentos en los meses finales del año y a principios de 2027. Según explicaba Funcas en una nota esta semana, el índice de precios industriales (IPRI), que informa de la evolución de los bienes industriales a la salida de la fábrica (destinados a consumo final e intermedios), refleja ya presiones inflacionistas generalizadas por el lado de la oferta, derivadas del aumento de costes para el tejido productivo. Ha pasado de registrar una tasa de crecimiento de -7,1% en febrero al 3,1% en marzo, intensificándose hasta el 8,4% en abril. Próxima ampliación El Índice de Precios al Consumo (IPC) marcó un avance interanual en mayo del 3,2%, el mismo que en abril, debido a la aplicación del paquete de rebajas fiscales desde finales de marzo. El inicio del conflicto en Oriente Medio el pasado 28 de febrero desató una nueva crisis energética con escasez de petróleo y de gas que se trasladó rápidamente a los surtidores y, en menor medida, al propio gas y a la electricidad, pero España ha atenuado la señal de precios con una batería fiscal que se ha empezado a retirar en junio a la espera de que el Gobierno decida si se prorroga o no durante el verano.
La inflación se contuvo en el 3,2% en mayo, el último mes con rebajas fiscales completas
El IPC subyacente, sin energía ni alimentos frescos, asciende hasta el 3%, advirtiendo de presiones inflacionistas a pesar de que las medidas descuentan algo más de un punto porcentual de la tasa general















