La economía española ha logrado sortear en junio el temido repunte de los precios derivado del fin de las ayudas energéticas, gracias a la eficacia del escudo social y al alto el fuego en Oriente Próximo. Según los datos provisionales publicados este lunes por el Instituto Nacional de Estadística (INE), el Índice de Precios de Consumo (IPC) se mantuvo en junio en el 3,2%, repitiendo por tercer mes consecutivo la misma tasa registrada en abril y mayo. El dato ha sido recibido por el Ministerio de Economía como un aval de su estrategia de protección frente a la crisis energética que justifica la urgencia de su renovación. Precisamente este lunes, el Consejo de Ministros se reúne de forma extraordinaria para aprobar un nuevo real decreto-ley que prorrogue el grueso del escudo anticrisis. En una breve nota de valoración sobre el IPC remitida a los medios, el departamento ha insistido en que “el Gobierno mantendrá a partir del 1 de julio su apoyo a las familias y a los sectores más afectados”.El departamento presidido por Carlos Cuerpo ha asegurado que la batería de medidas desplegadas no solo ha amortiguado el impacto de la guerra en Irán, sino que ha permitido rebajar en un punto porcentual la inflación general desde su aprobación en marzo. En paralelo, la inflación subyacente —que excluye energía y alimentos no elaborados por ser los más volátiles, y se considera un indicador de la senda que seguirá luego la inflación general— se redujo en una décima en junio hasta el 2,9%. En una visión de conjunto, la estabilidad del IPC se explica por “la combinación de dos fuerzas contrapuestas”, señala Ángel Talavera, economista jefe para Europa de Oxford Economics. Por un lado, el encarecimiento de la energía tras la retirada de parte de las rebajas fiscales el 1 de junio y, por otro, la caída de los precios del petróleo, favorecida por la moderación de las tensiones geopolíticas en el estrecho de Ormuz.A nivel doméstico, el principal motor alcista de este mes han sido la factura eléctrica y la del gas, que han absorbido el impacto de una doble subida impositiva. El IVA aplicable a la electricidad, al gas natural y a otros combustibles como el pellet ha regresado al tipo ordinario del 21%, dejando atrás el 10% reducido que se aplicó hasta mayo porque así había sido diseñado el plan anticrisis del Gobierno. A esta normalización se suma la recuperación del Impuesto Especial sobre la Electricidad, que ha pasado del 0,5% hasta su nivel habitual del 5,11%. Según las estimaciones del sector, este ajuste fiscal se traduce en un incremento medio de unos 10 euros mensuales en el recibo de la luz para un hogar acogido al mercado libre con tarifa fija.Frente a la presión de los recibos de suministros, el mercado de carburantes, donde se mantienen las ayudas, ha actuado como contrapeso para evitar un mayor repunte de la inflación. El precio del barril brent, de referencia en Europa, ha regresado este mes a los niveles previos al inicio de la guerra en Oriente Próximo, cotizando entre los 72 y los 75 dólares. Esta corrección supone un gran alivio si se compara con los picos de 120 dólares que se alcanzaron como consecuencia del cierre del estrecho de Ormuz. Los analistas insisten en que la bajada del crudo está reduciendo las presiones inflacionistas globales de forma tangible, lo que en el caso español se traduce en un descenso de los precios en las gasolineras que compensa de forma parcial el encarecimiento de la luz y el gas.A falta de que el INE publique el dato definitivo en las próximas semanas, el Instituto Complutense de Análisis Económico (ICAE) estima que la tasa anual en el sector energético apenas sufrirá variaciones respecto al mes anterior. Esta estabilidad responde a que la electricidad ha experimentado un salto intermensual del 16,7%, impulsado casi en su totalidad por el fin de las bonificaciones fiscales. Pero este encarecimiento se ve compensado por una notable caída en el precio de los carburantes, con un descenso del 7,6% en el gasoil y del 4,5% en la gasolina. Esta corrección ha actuado como contrapeso, evitando así que el IPC general se desvíe.Raymond Torres, director de coyuntura económica de Funcas, destaca que pese a esta “sorpresa positiva”, el dato de junio podría haber sido incluso inferior de no ser por la fuerte demanda eléctrica derivada de las olas de calor, que tensionó los precios en el mercado regulado (PVPC) un 6,6% adicional por el uso intensivo del aire acondicionado. A pesar de la tregua del petróleo, la estabilidad de los precios sigue sujeta a una extrema volatilidad geopolítica. Incidentes como el impacto de proyectiles desconocidos en embarcaciones frente a las costas de Omán o los cierres intermitentes del estrecho de Ormuz han provocado repuntes puntuales en el crudo que impiden dar por cerrada la crisis energética. Ante posibles shocks negativos, el Gobierno ha optado por mantener el grueso de los apoyos a los sectores más expuestos, a fin de proteger el tejido productivo ante un verano de gran incertidumbre geopolítica. En línea similar, distintos organismos internacionales y centros de análisis han advertido de que cualquier nueva interrupción en las rutas marítimas de suministro incrementaría otra vez los costes de transporte y energía, lo que obligaría a revisar al alza todas las previsiones de inflación para el segundo semestre del año y a rebajar, previsiblemente, las previsiones de crecimiento.