Era 5 de febrero de 2021 y Tenerife estaba en alerta por nieve. El termómetro marcaba 8 grados y no dejaba de llover. Ese día, y pese a las reticencias de algunos usuarios que no querían bajarse de la guagua por el frío y la lluvia, comenzó a funcionar el campamento de acogida de migrantes más grande de Canarias. Situado en La Laguna, entre un bosque de eucaliptos y a unos siete kilómetros del aeropuerto, el acuartelamiento militar de Las Raíces se convirtió en un centro con capacidad para 2.000 personas. Sus condiciones han provocado en estos años diferentes protestas, e incluso huelgas de hambre. Por sus carpas blancas han pasado miles de personas e historias, y este viernes 12 de junio también lo hará el papa León XIV.

Las Raíces forma parte de uno de los siete campamentos de acogida que el Ministerio de Migraciones instaló en Canarias durante la emergencia humanitaria de 2021. El propósito era contar con recursos estables donde atender a los supervivientes de la ruta del Atlántico después de que miles de ellos hubieran dormido al raso durante semanas en el puerto de Arguineguín (Gran Canaria) y de que se hubieran habilitado algunos alojamientos turísticos como centros de acogida.