La primera visita de un pontífice a Canarias reúne a migrantes, supervivientes y testimonios de la ruta atlántica más mortífera

Si hace unos años le hubieran dicho a Thalia Johana Saldarriaga que algún día hablaría ante un papa, no lo habría creído. La colombiana, de 48 años, llegó a España en 2023 y, durante un tiempo, tuvo que sobrevivir en la calle hasta que encontró apoyo en el proyecto Ciprés de Cáritas, que acompaña a mujeres sin hogar. “Verme sin un techo donde quedarme fue muy fuerte”, recuerda desde Tenerife, la isla que terminó acogiéndola. Ahora, Saldarriaga se prepara para el encuentro con León XIV, que viaja a la isla el próximo 11 de junio, e intenta calmar los nervios. No desvela ni un solo detalle de la cita que supondrá la primera vez que un pontífice viaje a Canarias. Un recorrido que, más allá de su dimensión religiosa, tiene para quienes llegaron al archipiélago atlántico un significado de denuncia y visibilización de la crisis migratoria.

El viaje a las islas no era solo una prioridad para Robert Prevost, también fue un deseo del anterior pontífice, Francisco, que nunca pudo cumplir debido a su enfermedad. Ahora, León XIV recoge ese testigo con la intención de poner el foco sobre esta realidad. “El Papa Francisco, en su momento, fue a la isla italiana de Lampedusa, pero las rutas van cambiando y ahora la atlántica es la más mortífera. Esta visita no solucionará nada inmediatamente, pero va a mover algo a largo plazo”, dice Ricardo Iglesias, secretario general de Cáritas Diocesana de Tenerife. El viaje resuena de forma especial entre quienes llegaron a Canarias sin nada, no solo por el mensaje que representa, sino también por el camino previo del propio pontífice.