Antes de que se anime usted a sentenciar que está ante un caso de intrusismo profesional en el columnismo, deme, dese unos segundos. Antes también de constatar lo extraordinario que supone leer una columna sospechosamente deportiva en este medio, no olvide que este jueves empieza el Mundial de fútbol en el único país occidental en el que este deporte no es hegemónico. Por no ser, el fútbol en Estados Unidos no es ni siquiera importante. En un país como el nuestro la celebración del Mundial justifica que elDiario.es vaya a dedicar un espacio a que algunos contemos lo que nos llama la atención del día a día del torneo a lectores que eligen informarse en un medio que no ofrece sección de Deportes. Por contra, en el arranque de la semana previa a la inauguración del Mundial en su propio país, la sección de Deportes del New York Times brindó una sola historia relacionada con el torneo; y el artículo no iba de fútbol sino de fotografía.
En el país que marca el ritmo del mundo nuestro deporte rey no ha alcanzado el impacto que le convierte desde finales del siglo XIX en el deporte más global; sin embargo a mis 50 años es la segunda vez que veo un Mundial celebrado en Estados Unidos. No debe ser casualidad. Tratándose de la cuna del capitalismo, apuesto a que es negocio.












