10/06/2026 06:00 Actualizado a 10/06/2026 07:59 Como ayer era mi cumpleaños, salí a la terraza de casa y pasé un ratillo relajándome en la contemplación de Collserola. Ha llovido mucho en estos meses, ha llovido a mares, el lector lo sabe, y la ladera está verde y jugosa, pero también vacía.Oteando el escenario, me entraron ganas de calzarme de corto y auparme a la montaña, a trotar por la Carretera de les Aigües, pero eso no es posible porque la peste porcina africana nos acecha y los bosques están vetados: están vetados y es así, le guste o no a algunos sobrevenidos amantes de la naturaleza que, eventualmente, se amontonan junto a las puertas (inexistentes) del campo y las quebrantan.Restricciones en los accesos a Collserola debido a la peste porcinaMané EspinosaNo hay en el mundo mayor ni mejor museo al aire libre que el Besòs: ¡Joan Bueno pinta allí en estos días!Algunos de mis amigos son vecinos de las montañas. Y me cuentan que en ocasiones, con alevosía y nocturnidad, y cuando no hay drones espiándoles desde las alturas, se cuelan en los bosques y triscan por ahí, como jabalíes o como cervatillos (ilegales).Yo no vivo en las montañas ni tengo el alma aventurera, y por eso ayer me abstuve de desobedecer a las autoridades: en vez de auparme a Collserola, me fui a trotar a lo largo del cauce del Besòs.Bendita decisión: ¡allí estaba Joan Bueno!Joan Bueno es leyenda por muchos motivos. Tiene 93 años, en su retina graba imágenes a velocidad de vértigo y hay magia en su mano. Joan Bueno lleva sombrero como todo pintor que se precie, y usa tinta china, caña de bambú y acuarelas, y con esos utensilios ha pasado –y sigue haciéndolo– setenta años captando a vuelapluma escenas barcelonesas. En estos días, Joan Bueno está silueteando la Sagrada Família en el BesArt.(Y el acto creativo no puede ser más oportuno: este mismo miércoles, León XIV oficiará una misa en la Basílica).Trotando al paso, me detuve ante el mural de 17 metros de largo que el maravilloso creador está tendiendo a los pies de Santa Coloma de Gramenet. No hay en el mundo mayor (18 km de largo, desde Sant Adrià hasta más allá de Santa Coloma) ni mejor museo al aire libre que este BesArt que el gran David Hernández concibió en su momento y que algún día, más pronto que tarde, se convertirá en imán de turistas y touroperadores.Por ahora, el turista somos mis zapatillas mágicas y yo (entre otros muchos curiosos): por unos instantes, disfruto del espectáculo creativo como lo había hecho horas antes, cuando contemplaba Collserola desde mi terraza. Y mientras cojo aire, la mente flota en múltiples dimensiones. Me proyecto a la Sagrada Família que el bueno de Joan Bueno está pintando, siento la voz del Papa sobrevolando la basílica, ilustrando al mundo, y flipado perdido reanudo la marcha mientras recuerdo a mi padre, que en paz descanse y a mi lado trotaba en ocasiones.Licenciado en Derecho (UB) y Periodismo (UPF). En La Vanguardia desde 1995. Estuvo en Sociedad, Política y Economía. Hoy escribe retratos y columnas en Deportes. Autor de 'Soñé que estaba vivo' y 'Soy un superhéroe'