Jesús SanchoBarcelona 13/07/2026 06:00 Actualizado a 13/07/2026 08:13 “¡Yo no corro. Corrinyo ! Es decir, camino deprisa”, esboza con una sonrisa Miquel Pucurull. A sus 87 años, todavía sale cada día por la mañana a corrinyar unos seis kilómetros por las calles de Barcelona. Su recorrido urbano empieza en la calle Llança, donde vive-, luego continúa por la calle Tarragona, la avenida Josep Tarradellas y hasta Eel Corte Inglés de la Diagonal, y después de vuelta. Solo descansa un día a la semana.Aunque de joven practicó baloncesto hasta los 30 años, a los 40 empezó a correr para perder peso, un hábito que para él le da vida. “Fui al médico y me dijo: ‘Tienes que hacer deporte’. Un día leí un artículo de Ramon Oliu (considerado el padre del maratón de Barcelona) que explicaba que lo mejor para adelgazar y recuperar la forma era correr. Y el primer maratón lo hice siete meses después de empezar a correr. No se lo recomiendo a nadie”, cuenta. Sus piernas le han permitido acabar 33 maratones de Barcelona, 46 en todo el mundo, entre ellos el de Nueva York. Su último maratón fue en 2018 con 79 años.Ha participado en 46 maratones, 33 de ellos en Barcelona, y el año pasado acabó la Cursa de la MercèÉl defiende ampliar el tiempo límite para acabar las pruebas deportivas a fin de que se puedan sumar más personas mayores. “Hay muchas maratones que dan siete horas para completarlas, como en Londres o en Atenas”, apunta. Si en el caso de Barcelona se ampliará este plazo tiempo y se dieran las condiciones, no descarta volver a correr el maratón de Barcelona. La última carrera que hizo fue el año pasado la Cursa de la Mercè, de 10 kilómetros. Y ya tiene pensado participar en la próxima edición, en septiembre.Miquel Pucurull tiene pensado participar en la próxima edición de la Cursa de la Mercè, de 10 kilómetrosAna JiménezEn el ámbito profesional, empezó a trabajar a los 12 años en un laboratorio dedicado a la producción de champús. “En aquella época los que no éramos ricos trabajábamos muy pronto”, recuerda. A los 14 años retomó los estudios en la Escola Industrial, pero no los acabó. Después comenzó a hacer de sastre, su hermano también lo había sido. Se jubiló a los 65 años tras trabajar 38 años en una empresa de ofimática, en la que llegó a asumir el cargo de director de marketing. Tras su jubilación no cesó su inquietud de seguir formándose y se matriculó en la carrera de sociología en la UB. “Entrar en la universidad para muchos de mi generación era algo impensable. Me hizo mucha ilusión. Tenía y tengo mucha admiración por la gente que ha estudiado”, asegura.Entre otros proyectos, ha escrito los libros Mai no és tard y Gambada a gambada , ambos de Columna Edicions. También fue uno de los impulsores en organizar la carrera de Cantonigròs- Memorial Ramon Oliu, que a día de hoy todavía se celebra.Sobre lo que hará en verano, Miquel reconoce que los jubilados cuentan “con muchos privilegios”, y uno de ellos es que “tenemos vacaciones todo el año”. Él y su mujer tienen pensado pasar tiempo con su familia: sus dos hijas, cuatro nietos y dos bisnietos. Así, en agosto visitará a la familia de su hija Elisenda, que veranea en un pueblo de la Cerdanya. También estará con la familia de su otra hija, Felicitat, en Mataró. Tanto en un sitio como en otro no hará vacaciones en cuanto a actividad deportiva se refiere.Miquel Pucurull se mantiene activo a sus 87 añosAna JiménezEl poco tiempo libre que le queda, lo aprovecha para dar charlas en casals de personas mayores. En junio hizo una Terrassa y tiene otra para septiembre. “Trato de estimular a la gente a que se active físicamente e intelectualmente. ¡No hace falta que corran maratones!”, afirma. Y para acabar un último mensaje: “No veo las cosas con nostalgia. Hay que tener ilusiones en la vida, sino las fabricas”.Soy licenciado en periodismo por la Universitat Autònoma de Barcelona. Trabajo en La Vanguardia desde el 2007. Actualmente, formo parte del equipo de la sección Vivir, tras haberse estado en los departamentos de Producción Propia y Última Hora.