Sagrada Família ★★★★★Arquitecto: Antoni GaudíDirectores de obra recientes: Jordi Bonet (1985-2012), Jordi Faulí (desde 2012)Ubicación: c/ Mallorca, 401Esta nota contiene una aproximación crítica a la Sagrada Família y se publica el mismo día en que la retransmisión de la visita del papa León XIV va a multiplicar su fama y su aprecio en el mundo. El momento parece oportuno, aun a pesar de que la obra no está terminada –le falta una quinta parte, incluyendo la fachada de la Gloria y sus cuatro torres– y por tanto no es posible efectuar una visita completa.¿Existen las obras maestras con reparos, es decir, susceptibles de alguna objeción? Sí, existen. Aunque para eso lo primero que hace falta es, obviamente, una obra maestra. Y la Sagrada Família lo es. Empezando por su concepción, en la que se funden de modo excepcional las referencias procedentes de la Naturaleza, las leyes de la geometría y la fe católica. Siguiendo por sus innovaciones estructurales y formales, evidentes, nada más entrar en el templo, en el impresionante bosque de columnas de doble giro helicoidal que sostiene el techo de la nave central. Y acabando, como consecuencia de todo ello, en las conmovedoras experiencias espaciales que reserva al visitante en su interior, tanto en dicha nave como en la sala del crucero o dentro de las torres de Jesús y de María. Sobre todo eso cabe poca discusión.La cruz que corona la torre de Jesús ha adquirido gran dimensión y puede parecer fuera de escalaOtra cosa sería si por obra maestra entendemos obra cumbre del autor. Ahí caben discrepancias. Porque la Pedrera posee una expresión pétrea más homogénea y lograda que la Sagrada Família, una planta más creativa, una azotea de fantasía y, además, resuelve brillantemente su fachada en chaflán. O porque la cripta de la Colonia Güell, experimental, modesta e incompleta, refleja con mayor viveza la esencia gaudiniana.Además de las excelencias mencionadas en el segundo párrafo, y como ya se comprobó durante la visita de Benedicto XVI en el 2010, el templo reúne envidiables condiciones como escenario televisivo, ofreciendo un abundante e hipnótico repertorio de planos, lo cual, desde una óptica promocional contemporánea, no es secundario. Por su dimensión y exuberancia decorativa, esta construcción es difusora nata del cristianismo. Paradójicamente, su edificación se sufraga además con las entradas que pagan turistas protestantes, evangélicos, musulmanes, budistas, sintoístas o de otras confesiones distintas de la católica. Otra jugada maestra.El templo funde de modo excepcional alusiones a la naturaleza, las leyes de la geometría y la fe católica¿Cuales son entonces los reparos? El principal es el contraste, el choque incluso, entre la Sagrada Família que exhibe el inimitable lenguaje orgánico de Gaudí, plasmado por ejemplo en el conjunto de la fachada del Nacimiento, y las torres centrales, que son las más altas y visibles, y han sido materializadas con el auxilio de programas digitales. La Sagrada Família integra con todas ellas una mole impresionante, de hechuras montserratinas, pero, vista de cerca, no es una obra de una sola mano, como Santa Maria del Mar, cuya esbeltez, por otra parte, confiere a su nave principal una majestad singular. La Sagrada Família es una obra de dos manos. Y de dos pieles, siendo la primera más orgánica y la segunda más uniforme y reiterativa en sus líneas y oquedades, más fría, con menos alma gaudiniana, aunque, eso sí, muy propia de una época en la que el diseño de raíz digital gana terreno.Al lado de ese reparo principal cabría mencionar otro comparativamente menor, aunque no por su tamaño: convertida en mirador, la cruz que corona la torre de Jesús ha adquirido gran dimensión, por lo que observada desde distintos puntos ciudadanos puede parecer ahora fuera de escala, como si el templo se hubiera convertido en peana para el símbolo cristiano. Otro reparo: aunque los acabados son en general de calidad, incluso aquellos ocultos a ojos del gran público, y acreditan el buen hacer de los profesionales que participan en la obra, en el templo no faltan elementos manifiestamente mejorables, empezando por las esculturas de la fachada de la Pasión y siguiendo hasta algunos metacrilatos usados como barandillas, disonantes pese a su transparencia.Hay un choque entre el lenguaje de Gaudí y las torres centrales materializadas con programas digitalesNo quisiera que estos reparos se interpretaran como un reproche a los responsables de la construcción del templo en los últimos decenios, que han sido los del crecimiento acelerado: Jordi Bonet (director de obras entre 1985 y 2012) y Jordi Faulí (desde 2012). En 2010, Bonet decía que quedaba un 75% de la obra por hacer; cuando asumió el cargo quedaba mucho más. Ahora está realizado el 80%.Arriba, el avión que transportó al Papa a Barcelona sobrevolando la Sagrada Família Xavier Cervera / PropiasEs de justicia subrayar que las soluciones de diseño digital aplicadas y los nuevos modelos constructivos han sido determinantes para llevar la obra adelante, y también que la entrega de ambos directores ha sido ejemplar y su trabajo, colosal. Si la Sagrada Família está ahora más cerca de la compleción, al cumplirse un siglo de ausencia de su proyectista Antoni Gaudí, es gracias a su inagotable compromiso, además de a los multimillonarios recursos generados por el turismo postolímpico.
Sagrada Família (★★★★★): obra maestra con algún reparo
La basílica posee hoy dos pieles, una más orgánica y otra más reiterativa












