La visita del papa León XIV en Barcelona tuvo un momento histórico en la Sagrada Família, donde ofició una misa solemne en honor al centenario de la muerte de su arquitecto Antoni Gaudí, al mismo tiempo que descubrió una placa conmemorativa y bendijo la Torre de Jesucristo, que con su gran cruz culmina la estructura de la que es ya la iglesia católica más alta del mundo.

Iniciada la obra en 1882, es decir, hace 144 años, se ve la luz al final del túnel en la construcción de un símbolo de Barcelona, un tiempo bajo si tenemos en cuenta que las grandes catedrales en la historia han tardado entre 100 y 300 años en finalizarse, con algunos casos que incluso superaron el medio milenio.

Esta última fase fue una de las más complejas de su construcción, que se pudo realizar debido al uso de nuevas tecnologías, técnicas y materiales modernos con lo que se ha conseguido finalizar una parte ambiciosa del proyecto original, cuyos planos quedaron parcialmente destruidos en la Guerra Civil. Sin embargo, todavía quedan detalles para completar la obra de la Sagrada Família.

La fachada de Gloria: el elemento principal que falta

Después de la culminación de la Torre de Jesucristo, la Sagrada Família no se da todavía por terminada. Todavía quedan intervenciones interiores y algunas tareas de conservación, pero sobre todo queda la finalización de la fachada de Gloria, que Antoni Gaudí concibió como la entrada principal al edificio, aunque con ella, además, también aparece el aspecto más controversial: el de la gran escalinata de acceso que afectaría por completo al barrio.