Imágenes de la Sagrada Familia y de Antoni Gaudí. (Montaje realizado por Infobae a partir de fotografías de la Fundación Junta Constructora del Templo Expiatorio de la Sagrada Família)El 19 de marzo de 1882, José María de Urquinaona y Bidor, obispo de la diócesis de Barcelona, colocó la primera piedra de la Sagrada Familia. Por aquel entonces, Antoni Gaudí no tenía nada que ver con el templo, que había nacido de las ambiciones del filántropo y librero Josep Maria Bocabella. Las discrepancias de este con el arquitecto original, Francisco de Paula del Villar, harían que el arquitecto catalán, con apenas 31 años entonces, fuera llamado para continuar con el proyecto. Sin embargo, pronto se vería que el recién llegado tenía unos planes muy diferentes para la edificación.Han pasado 144 años desde entonces. Casi un siglo y medio en el que la Sagrada Familia ha pasado de ser un “error colosal” (así la definió el escritor y periodista Josep Pla) a una de las basílicas más emblemáticas del mundo. Un sueño imposible que se espera terminar en 2026, coincidiendo con el centenario de la muerte de Gaudí, y que vivirá esta semana un nuevo paso en su culminación con la visita del papa León XIV, quien presidirá una misa solemne y bendecirá la Torre de Jesucristo, la más alta de todo el monumento.PUBLICIDADFotografías de la evolución de los planos de la Sagrada Familia y los primeros años de su construcción. (Montaje de Infobae con imágenes de la Fundación Junta Constructora del Templo Expiatorio de la Sagrada Família)Curiosamente, las dudas que hubo en su momento sobre la construcción de la Sagrada Familia nunca evitaron que el Vaticano la viera con buenos ojos. En 1915, el nuncio (representante diplomático) del sumo pontífice, Benedicto XV, visitó las obras y no tuvo dudas a la hora de afirmar que Antoni Gaudí era “el Dante de la arquitectura”, y que la basílica era “un poema en piedra”. Unos halagos que el arquitecto respondió con humildad: “¿Quién no es poeta al lado de la Iglesia?“.Con una altura de 172 metros y medio, la Sagrada Familia es la iglesia más alta del mundo. No ha sido fácil llegar a esta altura, dada la repentina muerte del arquitecto en 1926 y el asalto a su taller en 1936 a manos de un comando anarquista, que lanzó al fuego los planos y las maquetas del edificio. A pesar de esta gran tragedia, la visión y la geometría compleja de Gaudí lograron sobrevivir. Los análisis realizados con lo que quedaba lograron descifrar las intenciones del arquitecto, quien además, sabiendo que no llegaría a ver el templo, quiso que se construyera en vertical para dejar una guía visible de la forma, el volumen y las proporciones del mismo.PUBLICIDADFotografía de la Sagrada Familia en 1933 junto a un retrato de Antoni Gaudí. (Montaje realizado por Infobae con imágenes de la Fundación Junta Constructora del Templo Expiatorio de la Sagrada Família)Los planes de Gaudí supusieron una gran revolución de la época. El genio catalán, enterrado en la cripta de la Sagrada Familia, justo debajo del altar mayor, pretendía construir una gran basílica de la Edad Media con los recursos de su tiempo. De este modo, decidió eliminar los contrafuertes góticos y, en su lugar, diseñó un bosque de columnas ramificadas como árboles: columnas inclinadas que, además de sostener el templo mediante arcos, transforman el interior en un espacio que une la naturaleza con la espiritualidad. Otra gran genialidad es el uso de formas geométricas complejas como los hiperboloides y paraboloides. Gaudí descubrió que estas superficies regladas, presentes en la naturaleza, permitían que la luz del sol se filtrara de manera suave y homogénea hacia el interior del templo. Las vidrieras tampoco fueron colocadas al azar: los ventanales del amanecer se iluminan con tonos fríos, azules y verdes, que simbolizan el nacimiento y la vida. Al caer la tarde, el lado opuesto se enciende con los rojos, naranjas y amarillos de la Pasión. Así, es como si el sol pintara un cuadro en constante cambio en el interior.PUBLICIDADFotografías del interior de la Sagrada Familia. (Montaje de Infobae realizado con imágenes de la Fundación Junta Constructora del Templo Expiatorio de la Sagrada Família)En la última década, el templo ha vivido un avance frenético gracias a la tecnología: impresoras 3D, realidad virtual, softwares de última generación... Los arquitectos actuales han podido utilizar todas estas herramientas para seguir adelante con un proyecto que empezó pagándose con las limosnas de los creyentes (al fin y al cabo, era un templo expiatorio) y ahora recibe más de 135 millones de euros al año con el “donativo” de los turistas que deciden pagar una entrada.Tras culminar la torre de la Virgen y las de los Evangelistas, este 2026 se ha coronado la monumental Torre de Jesucristo con su gran cruz. La altura de 172,5 metros no es casual. Gaudí diseñó esta parte basándose en la razón teológica de que el hombre jamás podrá superar la obra de Dios. Montjuïc, la montaña de Barcelona, mide 173 metros, de modo que la Torre, ordenó el arquitecto, debía quedarse medio metro por debajo.PUBLICIDADPerspectiva exterior de la Sagrada Familia. (Fundación Junta Constructora del Templo Expiatorio de la Sagrada Família)Sin embargo, terminar el templo según los planos que Gaudí presentó al Ayuntamiento en 1916 implicará afrontar una de las grandes polémicas de la basílica: la Fachada de la Gloria y las viviendas que actualmente están construidas allí donde debería haber una escalinata. En 1916, el arquitecto ya advirtió al Ayuntamiento de que debían liberar el entorno para el templo, pero su aviso fue ignorado y se construyeron manzanas llenas de edificios. Hoy, levantar su monumental escalinata de acceso exige demolerlos, un asunto que ha llevado a la Junta y al consistorio a negociar con el consistorio y los afectados, algunos de ellos poco receptivos, pues llevan más de medio siglo viviendo allí.Más allá del fervor y las disputas, la Sagrada Familia se ha convertido en uno de los elementos más emblemáticos de la ciudad condal. Visitada por el papa Juan Pablo II en 1982 y bendecida por Benedicto XVI en 2010, recibe al papa no solo como la joya del skyline de Barcelona, sino también como uno de los principales motores turísticos de la ciudad: con cerca de 4,9 millones de visitantes anuales (cifra que ha ido en aumento y que no parece tener techo), es el monumento más visitado de toda España, con un impacto económico de cientos de millones de euros y hasta 1.600 puestos de trabajo. PUBLICIDADImágenes impresionantes de la colocación de la pieza final en la Torre de Jesucristo, que con 172,5 metros convierte a la Sagrada Familia de Barcelona en la iglesia más alta del mundo.No obstante, su relevancia va más allá de los números. “A mí me pasa una cosa muy divertida con la Sagrada Familia, como a mucha gente de la ciudad, imagino”, contaba para el programa Col·lapse, de TV3, el alcalde de la ciudad, Jaume Collboni. “Cuando era pequeña, iba a bendecir la palma delante y mi abuela siempre me decía: ‘Mira la Sagrada Familia, que nunca la verás terminar’. Nos lo decían a todos porque pensábamos que tardaría 200 o 300 años en hacerse”.No ha sido así. La estructura principal se termina este 2026 y se espera que la inauguración oficial del templo se produzca en el año 2034, cuando se incluyan todos los elementos escultóricos y decorativos que faltan en las fachadas, se remate el interior de la Torre de Jesucristo y se incluyan nuevas partes como la Capilla de la Penitencia y el Baptisterio, además de la ya mencionada Fachada de la Gloria. “Como barceloneses, debemos estar orgullosos de una obra tan excepcional como la Sagrada Familia”, concluía el alcalde. “Y de un genio como Gaudí, del cual celebramos ahora su centenario. Orgullosos de que culmine y nosotros lo veamos, porque nuestras abuelas nos decían que no lo veríamos”.PUBLICIDAD