Alberto Núñez Feijóo visitó Cataluña no para buscar apoyos, sino para explicarles a los empresarios cómo estaba la situación. No gustó a los miembros del Cercle d'Economía, pero no buscaba gustar. Enterró la moción de censura con la que el mismo PP llevaba días especulando a la gallega y lo zanjó con un rotundo “no busco atajos”. Pero sobre todo envió al lobby empresarial más poderoso de España un mensaje claro: no estaban entendiendo la situación. A juicio del líder del PP, Junts se está descomponiendo y el relevo natural para los votantes catalanes que busquen una derecha moderada no será Aliança Catalana, sino el PP. Por tanto, no se trataba de si Núñez Feijóo iría a Waterloo a pactar la moción de censura, como planteó Junts en plan boutade política. No irá. La base es que el presidente del PP da a Junts como una formación amortizada que será sustituida en breve por la subida de Aliança Catalana, tal y como planteó en la reunión previa a su participación en el Cercle d’Economía, un desayuno privado al que asistieron notables empresarios como el presidente de Repsol, Antoni Brufau; el de Telefónica, Marc Murtra; o el del grupo Planeta, José Creuheras, entre otros, según han explicado algunos de los participantes. Durante el desayuno, Núñez Feijóo se enteró por el móvil del reto que planteaba desde Catalunya Ràdio Jordi Turull, de un encuentro en Waterloo. Quedó claro que la moción de censura dependía del partido independentista y que poco se podía esperar de ellos. En un momento determinado, Núñez Feijóo afirmó: “No entiendo la manera de suicidarse de Junts. Ellos sabrán”. En pocas palabras, Núñez Feijóo les comunicó a los empresarios que estaban leyendo mal el partido, y muchos eran los socios de Foment del Treball, que han hecho una apuesta estratégica por Junts para frenar medidas de izquierdas de Pedro Sánchez. Por primera vez, Núñez Feijóo no tendió la mano. No ofreció pactos y no buscó granjearse la simpatía del empresariado catalán. Les explicó que no habían entendido la situación. Dio por hecho que llegaría a la Moncloa. Buena parte de su intervención en el desayuno privado fue para cuestionar el entorno macroeconómico, y criticar el punto de vista económico del Gobierno. Si se confirma el sorpaso de Aliança Catalana sobre Junts, el PP prevé que los de Carles Puigdemont pasarán a convertirse en un artefacto político obsoleto. Con lo que, si buscaban una derecha responsable, que jugase a la estabilidad y que bajase impuestos, uno de los caballos de batalla del Cercle, su única opción en un futuro inmediato sería el PP. Feijóo, a los empresarios: "No entiendo la manera de suicidarse de Junts" Núñez Feijóo no gustó. Pero la gelidez en el auditorio tras su intervención, en la misma línea que en el desayuno previo, aunque no con tanta claridad, no fue tanto que no les gustase el líder popular. Es que ya no se gustaban ellos. Porque, como en la película 'Origen' de Christopher Nolan, Núñez Feijóo había sembrado en el auditorio una idea, en este caso una duda: ¿y si estaban equivocados? Calendario a favor Núñez Feijóo no lo comentó. Pero muchos de los empresarios presentes visualizaron el calendario. Núñez Feijóo planteó que, como Junts o como el PNV, él también quería elecciones. Dio por descontado que no habría moción de censura. Pedro Sánchez promete elecciones para 2027 y estamos en junio de 2026. Si Núñez Feijóo tenía razón, su asalto a la Moncloa estaba a la vuelta de la esquina, casi como el verano. Ya no es tanto como un año. Además, en este momento no hay ningún canal de comunicación abierto serio y validado tanto por Núñez Feijóo como por Puigdemont de contacto político fluido entre el PP y Junts. Algo que abogaría a que el PP ya ve a Junts como un cadáver político y que se podría reflejar en las elecciones municipales de 2027, cuando el PP quede por delante de Junts en muchos municipios de Cataluña. Algo que ya pasó en ciudades de la primera corona del área metropolitana en 2024. Por la tarde, el 'lehendakari' Imanol Pradales ya volvió a dar largas a la moción de censura: "Estamos en un momento muy complicado de la legislatura española. Hemos sido muy claros al respecto, pero hay que mirar más allá del hoy. Es un momento muy delicado en el que hay que pensar en las siguientes generaciones y no obsesionarnos en el momento político y no centrarnos en si hay o no un cambio en la Presidencia del Gobierno”. Moción no, elecciones generales, inevitables. Con su ayuda o sin su ayuda Por eso, Núñez Feijóo hizo un planteamiento radical: “Con ayuda o sin ella”, dijo de manera literal. No se trataba de pactar con los empresarios o con Junts. El presidente de los populares planteó la situación como un callejón sin salida al que les llevaba Sánchez y que la situación caería por su propio peso. No era lo que querían oír. Pero era lo que, según él, indefectiblemente iba a pasar. Incluso cuando le plantearon la financiación autonómica, Alberto Núñez Feijóo no ofreció ni un atisbo de acuerdo. Al contrario, cuestionó el volumen de gasto de la Generalitat y el mensaje implícito fue: si quieren más dinero, gasten menos. Núñez Feijóo no dejó ni un gramo de aire en la habitación. Alberto Núñez Feijóo visitó Cataluña no para buscar apoyos, sino para explicarles a los empresarios cómo estaba la situación. No gustó a los miembros del Cercle d'Economía, pero no buscaba gustar. Enterró la moción de censura con la que el mismo PP llevaba días especulando a la gallega y lo zanjó con un rotundo “no busco atajos”. Pero sobre todo envió al lobby empresarial más poderoso de España un mensaje claro: no estaban entendiendo la situación. A juicio del líder del PP, Junts se está descomponiendo y el relevo natural para los votantes catalanes que busquen una derecha moderada no será Aliança Catalana, sino el PP.