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La intervención de Alberto Núñez Feijóo en la reunión anual del Cercle d’Economia, celebrada esta semana en Barcelona, deja una conclusión incómoda para el líder del PP: sigue sin encontrar el lenguaje político que conecta con la élite económica catalana. Llegaba el político gallego a Barcelona en una posición aparentemente favorable, con Pedro Sánchez debilitado por la crisis política y con una parte de las élites económicas reclamando estabilidad y anticipando un posible cambio de ciclo. Sin embargo, desperdició una oportunidad evidente.

El auditorio esperaba respuestas sobre cómo piensa construir una mayoría alternativa y qué proyecto económico ofrece para España. Encontró, en cambio, un discurso centrado en la denuncia del Gobierno y escaso en propuestas concretas. Buen diagnóstico socioeconómico de los problemas (crisis inmobiliaria, pérdida de poder adquisitivo, baja productividad) pero lugares comunes en cuanto alternativas (más viviendas, servicios públicos e inversiones y menos impuestos).

Un abismo comparado con la intervención de Pedro Sánchez, que clausuró la jornada un día después reivindicado su plan de acción sobre los pilares de la transición energética, la formación, la digitalización, la demanda interna y la solvencia fiscal. Más allá del brindis al sol del anuncio tramitación de los Presupuestos de 2027 (desde las elecciones generales de 2023 se ha comprometido cada año a presentar unas cuentas que hasta la fecha no han visto la luz). “Sánchez ha demostrado que tiene una hoja de ruta, un proyecto, mientras que Feijóo solo está pensando en que caiga el Gobierno para llegar él, sin nada más que proponer”, reflexiona un directivo en esta crónica de Arturo Puente.