Hace tiempo que Feijóo intenta ganarse el favor de la cúpula empresarial de Cataluña. Sus viajes a esta autonomía han sido una constante desde que aterrizó en Génova y el líder del PP ha logrado forjar una significativa red de contactos por su continua participación en importantes foros económicos. Pero el discurso que pronunciará este martes en la reunión anual del Cercle d'Economía no pasará desapercibido por el delicado contexto en que se produce. El goteo de golpes judiciales ha llevado a Sánchez a una situación límite y el PP agita con más fuerza que nunca la vía de una moción de censura tras detectar "movimientos" en algunos de los socios. El jefe de la oposición intentará hacer partícipe a la élite del sector privado catalán de la sensación de fin de ciclo que se ha instalado en amplias capas políticas y sociales y que agitan también tanto PNV como Junts, que piden ya a Sánchez poner fin a la travesía. Por el lugar y el momento, el líder del PP lanzará un aviso a navegantes dirigido en este caso al partido de Carles Puigdemont, a los que prevé poner frente al espejo por la reiterada negativa a pactar el desalojo exprés de Sánchez a través de una moción de censura instrumental, orientada a una convocatoria inmediata de elecciones generales. Junts es, junto al PNV, el único partido que tiene la llave para mover a Sánchez del sillón. Los dos han puesto pie en pared y los dos exigen ya elecciones anticipadas por el pavor que les provoca que las generales se acerquen o coincidan con las municipales. Pero Sánchez se ha atrincherado. El pasado domingo sostuvo que estará "hasta el 2027 o más allá". Y ahora es Feijóo el que juega sus cartas. Sin prisa, pero sin pausa. El líder del PP no buscará los escaños de forma directa —no oficializará una ronda de contactos— pero sí amplificará la presión en múltiples frentes y espacios para pescar en el "descrédito" de jeltzales e independentistas. En el equipo de Feijóo aseguran que éste pronunciará un discurso "valiente" en el que "no esquivará ninguna pregunta" de la presidenta del Cercle, Teresa García-Milà, y se comprometerá a blindar los intereses de la región sin que "sea siempre una pieza supeditada a los intereses temporales de Moncloa". "Cataluña no debería seguir aspirando a lograr las cosas ni por colisión ni por coacción, sino por convicción". Feijóo no es ajeno a la importancia que tiene Cataluña para apuntalar la mayoría en las próximas generales, la misma que se le escapó en 2023 precisamente por los escaños perdidos en Cataluña. Y se lanza a comenzar a perfilar ya su hipotético aterrizaje en la Moncloa, que en Génova dan por seguro, "llegue ahora o dentro de un año". Y para ese fin, ganarse la confianza y el respaldo del lobby catalán es un objetivo prioritario. Por eso aprovechará el foro para garantizar su apoyo a la agenda económica, migratoria y habitacional del Cercle y, en suma, se comprometerá a "tomar la batuta de un Gobierno que encare los desafíos de los catalanes". Según su equipo, Feijóo pondrá el PP "a disposición" de la cúpula empresarial catalana para cumplir con las políticas que persiguen "más viviendas, más médicos, menos inmigración irregular y menos impuestos". Y lo hará sólo un día después de que el presidente de la Generalitat, Salvador Illa, marcase distancias con el Cercle especialmente en materia de vivienda y también en la gestión de las fronteras. Durante el coloquio de este lunes, García-Milà mostró sus reticencias con la intervención de los alquileres y pidió al líder del PSC "controlar más la inmigración en función del crecimiento económico que queremos". En contraposición, Feijóo comprará al completo las recetas económicas de la élite empresarial de Cataluña, sin obviar la batería propositiva que los populares han activado a nivel parlamentario. Además del Plan de Vivienda o la propuesta de reforma de la Ley del Suelo, el líder del PP reivindicará la ley antiokupación, la paralización del proyecto de regularización masiva de inmigrantes, la defensa de un programa de bajadas de impuestos o la continuidad de las plantas nucleares, cuestiones todas ellas que respaldan tanto Junts como su electorado. "Todo ello se desbloqueará desde el mismo momento en que el PP llegue al Gobierno", prometen. El líder del PP afianzará el cortejo a los empresarios catalanes con un desayuno a puerta cerrada que se celebrará antes de que arranque el coloquio, según confirman fuentes de Génova. No tiene más agenda ni bilaterales previstas, aunque no hay que pasar por alto que este mismo martes viajará también a Barcelona el lehendakari Imanol Pradales. A priori no se prevé un saludo entre los dos dirigentes en un momento en que Feijóo ha acrecentado la presión sobre el PNV, a los que pide elegir entre "vivir de rodillas o vivir con dignidad" para acercarles a una moción de censura que los nacionalistas vascos siguen sin contemplar. El discurso de Feijóo en el Palacio de Congresos de Cataluña se producirá sólo 24 horas antes de que haga lo propio Pedro Sánchez. El presidente del Gobierno trata de lidiar con la presión de sus aliados para que abra ya las urnas, lo que profundiza aún más la parálisis de la legislatura, por no hablar del calvario judicial que prevé acrecentarse por el sumario del caso Leire, la previsible sentencia contra José Luis Ábalos o la declaración como imputado de José Luis Rodríguez Zapatero. En un momento tan crítico de la legislatura, convertida en una auténtica olla a presión, los coloquios de Feijóo y Sánchez en Cataluña se analizarán al milímetro. En el PP sí perciben ahora un "cambio de paradigma" en los socios de investidura, pero no jugarán a la ruleta rusa de la moción de censura sin que PNV o Junts garanticen que saldrá adelante. Y asumen que por ahora sigue siendo un escenario "muy complicado". Ninguno de los dos quiere quedar como el partido "que abrió la puerta a un Gobierno de PP y Vox". La incógnita es si ese paraguas aguantará al aguacero de "corrupción" que se cierne sobre el Gobierno al que mantienen con respiración asistida. Feijóo pronunciará un discurso valiente en el que no esquivará ninguna pregunta. Ninguna. Y lo hará en Cataluña y en un momento en el que España necesita con urgencia un Gobierno con autonomía para gobernar y una mayoría capaz de defender el interés general por encima de todo. Desde esta tribuna en Barcelona, Feijóo subrayará que no desea que Cataluña sea siempre una pieza supeditada a los intereses temporales de la Moncloa. Es más, defenderá con vehemencia que Cataluña no debería seguir aspirando a lograr las cosas ni por colisión ni por coacción, sino por convicción. Hace tiempo que Feijóo intenta ganarse el favor de la cúpula empresarial de Cataluña. Sus viajes a esta autonomía han sido una constante desde que aterrizó en Génova y el líder del PP ha logrado forjar una significativa red de contactos por su continua participación en importantes foros económicos. Pero el discurso que pronunciará este martes en la reunión anual del Cercle d'Economía no pasará desapercibido por el delicado contexto en que se produce. El goteo de golpes judiciales ha llevado a Sánchez a una situación límite y el PP agita con más fuerza que nunca la vía de una moción de censura tras detectar "movimientos" en algunos de los socios.