El PNV y Junts per Catalunya han desplegado reacciones opuestas al llamamiento que lanzó Alberto Núñez Feijóo en El programa de Ana Rosa y ninguna le vale al presidente del PP. Feijóo movió ficha y se entregó a la idea de la moción de censura pidiendo a nacionalistas vascos y catalanes que lo hagan presidente para convocar, después, elecciones. Con eso, Génova 13 dominó el relato del capítulo del lunes. Pero el del martes ha dejado fuera de juego a su líder. El PNV actúa según lo previsto. Se niega a participar de una operación de la mano de Vox y, por lo tanto, rechaza todo lo que tenga que ver con una moción de censura. Pero Junts ofrece al PP un acercamiento. Jordi Turull, secretario general del partido, propone una reunión con Carles Puigdemont para acercar posturas. Feijóo se sale por la tangente: "Vamos a hablar de cosas serias".PublicidadCabe preguntarse cuál es la reacción que pretendía obtener el PP con su propuesta para echar a Sánchez de La Moncloa desde el Congreso. La del PNV está claro que no. Feijóo definió su actual postura como "vivir de rodillas". Pero tampoco parece haber sabido encajar la postura contraria, la de Junts, que se ha abierto a negociar la moción de forma bilateral entre los dos líderes del partido, con la particularidad de que el posconvergente se encuentra en Waterloo (Bélgica) al no haberse podido acoger todavía a la ley de amnistía. En parte, por cierto, por la acción política y judicial del propio PP. Junts acepta la mayor, accede a una negociación, pero es Feijóo el que considera poco "seria" la propuesta. Entonces, ¿pensaba el líder del PP que podría contar con los votos de Junts sin negociar con su presidente? Turull fue muy claro en Catalunya Ràdio: "El señor Feijóo sabe que, si nos tiene que explicar alguna cosa, esa reunión tiene que hacerse en Waterloo". Sin embargo, todo apunta a que no se producirá tal encuentro. En el PP insisten en que están en disposición de echar a Sánchez del Gobierno y que simplemente son necesarios los votos de PNV o Junts.La incapacidad de Feijóo de acercarse al PNV —porque el PNV no quiere si está Vox— y a Junts —porque el propio líder del PP no puede— lo deja sin margen de maniobra en una de las etapas más crudas de Pedro Sánchez al frente del Gobierno. Aitor Esteban, presidente del PNV, explica constantemente que se siente muy lejos de los populares tanto por sus pactos autonómicos con la extrema derecha (de momento, Extremadura y Aragón, pero, próximamente, también Castilla y León y, casi con total seguridad, Andalucía) como por la perspectiva de que Feijóo solo podrá gobernar España de la mano de Santiago Abascal. En el caso de Junts, se abren a escuchar a Feijóo sobre la moción, en la que tendría que estar Vox, pero es el líder popular el que teme la reacción de la extrema derecha —y del votante frontera entre los dos partidos— si cruza la línea divisoria que los separa con lo que consideran un partido de "golpistas". El abrazo consumado del PP con Vox hace rehén a Feijóo y, como se está demostrando estos días, le priva de ensayar ententes que históricamente han sido útiles a su formación. Lo aísla.PublicidadPero lo cierto es que tampoco Feijóo ha sabido encontrar un perfil adecuado para relajar las relaciones con el espacio posconvergente. Llevado por la guerra sin cuartel contra Sánchez, ha criticado duramente los encuentros de los interlocutores gubernamentales con Puigdemont. "Hoy, el Gobierno se reúne con un prófugo de la justicia en Bruselas", dijo, por ejemplo, en septiembre 2023, cuando Yolanda Díaz fue a ver a Puigdemont. Declaraciones como esa complican, más allá del efecto que puedan tener en Vox, un acercamiento.Y no será porque el propio Feijóo no haya hecho algún amago, consciente de que la derecha catalana es una variable que puede ser útil en su presión al PSOE. El 2 de julio de 2025, Feijóo sugería a Junts abandonar a Sánchez y "poner el contador a cero con todos los españoles". Pero eso fue hace un año. En estos momentos, Feijóo parece conformarse con pedir los votos para una moción sin bajar a negociar a un barro demasiado denso. Fuentes del PP llevan semanas deslizando que no les importa esperar y que valoran positivamente que el gobierno vaya desangrándose paulatinamente hasta 2027. No esperaban, en cualquier caso, una invitación de Junts para negociar.Aznar, Margallo y la presiónPero más allá de ese frente, Feijóo está viendo en los últimos días cómo la presión crece por otros flancos. El más evidente lo encarna José Manuel García-Margallo. El que fuera ministro de Exteriores con Rajoy y, más tarde, eurodiputado, una voz autorizada en la derecha española, lanzó este lunes una idea que va tomando forma: la de que esa moción instrumental que propone el PP a PNV y Junts no proponga como líder provisional a Feijóo, sino a un candidato "neutro", es decir, alguien que sea asumible para todos los partidos necesarios para lograr la mayoría. Al menos, desde Vox hasta el PNV y Junts. En Génova 13, de momento, no quieren escuchar esa música.PublicidadPor su parte, el expresidente del Gobierno José María Aznar sigue con su particular agenda. En un acto que organizó el Instituto Atlántico de Gobierno, que él mismo preside, llamó a los ciudadanos a echarse a las calles para "propiciar un cambio de gobierno". Pero el brazo político de esa eventual movilización sería el de Feijóo y las matemáticas son perversas para él.La moción de censura requiere, al menos, 176 apoyos. Hoy por hoy, Feijóo tiene 172: los de su partido, los de Vox, los de UPN y los de Coalición Canaria. Le faltan cuatro y tiene los puentes rotos con los dos partidos que, cada uno en su medida, ya han declarado agotada la legislatura. El ruido y el enfado que quiere Aznar en la calle puede convertirse en ensordecedor para un Feijóo sin la fuerza como para ser el garante de una solución.