Iñaki Pardo Torregrosa, Eduardo Magallón
Barcelona
La idea de una moción de censura instrumental para desalojar a Pedro Sánchez de la Moncloa se ha cocinado a fuego lento –sin mucha convicción y sin la liturgia preceptiva– en estas últimas semanas a través de los mensajes del Partido Popular en sus actos públicos. Ayer llegó a un punto muerto. Junts retó al presidente del PP, Alberto Núñez Feijóo, a llevar su oferta a Waterloo, al presidente del partido, Carles Puigdemont, un escenario que el propio líder de los populares descartó poco después desde Barcelona, durante su intervención en las jornadas del Cercle d’Economia ante cientos de empresarios y directivos, en un discurso en el que quiso subrayar que en el Congreso ya existe una mayoría alternativa.
El día antes, Feijóo había puesto las cartas sobre la mesa ya sin medias tintas y habló de una moción de censura instrumental para convocar elecciones de inmediato, con especial mención a PNV y Junts, los dos grupos que más severos se han mostrado con el PSOE después de los últimos acontecimientos judiciales.
Los nacionalistas vascos y los posconvergentes han reclamado a Sánchez que convoque comicios anticipados y han dado por finalizada la legislatura. Sin su voto, el Gobierno tiene prácticamente imposible aprobar iniciativas. Pero de ahí a apoyar una moción de censura del Partido Popular que requiere también el concurso de Vox hay mucho recorrido y estos dos grupos, que avalaron la investidura en el 2023, no están dispuestos a recorrerlo.











