03/06/2026 06:00 Actualizado a 03/06/2026 06:11 Alberto Núñez Feijóo desembarcó ayer en la reunión del Cercle en pleno volantazo político y aterrizaje a la realidad. Llevaba días pidiendo el apoyo de Junts y el PNV a su propuesta de moción de censura contra Pedro Sánchez y la dura respuesta de los independentistas catalanes, vaya a Waterloo y negocie con Puigdemont, aún retumbaba con intensidad en el Palacio de Congresos. Fin de la historia. Este quimérico asalto al poder se le escurrió entre los dedos camino de Barcelona. A ver el siguiente.Conclusión ante el auditorio des empresarios, ejecutivos y académicos presentes en el Palacio de Congresos de la capital catalana: “no vengo a pedir favores”. Un contraste con su intervención de noviembre pasado, cuando en Foment exhortó a los empresarios votantes de Junts a que convencieran a este partido de que apoyase su embestida para desalojar a Sánchez.Desde su primera intervención en las reuniones del Cercle como presidente del PP, en junio del 2022, Feijóo ha evolucionado desde la promesa a los empresarios catalanes de construir una complicidad desde la periferia compartida por ambos, a un discurso duro ante una actitud de distancia hacia sus planteamientos que ve como un simple cálculo de interés y le cuesta encajar. Cualquier idea que no sea echar ya a Sánchez no merece ni un minuto de atención.El líder del PP, Alberto Núñez Feijóo, durante su participación en la segunda jornada de la reunión anual del Cercle d'EconomiaEFE/Quique GarciaEn el mar de críticas a Sánchez, Feijóo no dejó espacio para acoger ninguna idea de la burguesía local; tampoco para compartir alguna de sus sensibilidades. Nada de acuerdos de Estado, incluida la inmigración; descartado el reconocimiento de los balsámicos efectos en Catalunya de la ley de amnistía; y negativa cerrada a aceptar como base de negociación la propuesta de financiación autonómica presentada por el gobierno tras el acuerdo entre el govern de Salvador Illa y sus socios de ERC. Hay que recordar que en la reunión anterior, el entonces presidente del Cercle, Jaume Guardiola, agradeció explícitamente a Sánchez su aportación a la normalidad política catalana.Al inicio de la intervención de Feijóo las expectativas eran muy bajas; el auditorio recordaba la experiencia de las dos anteriores. Arranque enigmático: “Hay un elefante en la sala. Supongo que muchos habrán venido por comprobar si alguien se atreve a hablar del elefante. Yo lo haré”, dijo. Nadie sabía si era una broma, no hubo risas, o hablaba en serio. Tampoco, a qué paquidermo se refería. ¿La moción de censura? ¿Las propuestas a Junts? ¿Su aliado Vox?Pese a todo, la parte dedicada a denunciar la política económica del gobierno, pese a no proponer alternativas, permitió que muchos de los presentes evitaran una crítica dura. A la elite económica no le gustan los impuestos, ni los topes de los alquileres, ni las barreras a la construcción masiva de viviendas, ni el gasto público o los déficits del Estado. Sobre ese eje pivotó la parte más concreta del discurso de Feijóo. Un regalo para los oyentes; podría gobernar pronto. Pese a ello, el final de su intervención fue recibido con unos cortos y débiles aplausos.Adjunto al director de La Vanguardia. Periodista especializado en información económica
Feijóo sigue sin dar con la tecla, por Manel Pérez
Alberto Núñez Feijóo desembarcó ayer en la reunión del Cercle en pleno volantazo político y aterrizaje a la realidad. Llevaba días pidiendo el apoyo de Junts y el PNV a su propuesta de moción de censura contra Pedro Sánchez y la dura respuesta de los independentistas catalanes,...
Feijóo rechaza apoyos de Junts y PNV para su moción de censura contra Sánchez durante su intervención en el Cercle d'Economia. Sus débiles aplausos finales evidencian que sin propuestas económicas alternativas concretas, pierde credibilidad con los empresarios catalanes.











