An�lisisAlberto N��ez Feij�oActualizado Mi�rcoles,
junio
02:00Audio generado con IALa intervenci�n de Feij�o puede suponer un punto de inflexi�n hist�rico en su relaci�n con la clase dirigente catalana, acostumbrada a que los l�deres del PP pasen peri�dicamente por Barcelona a mendigar su apoyo a cambio de nuevas concesiones y prebendas. Pero en esta ocasi�n, Feij�o rompi� el guion habitual de sumisi�n que interpretaron Aznar, Rajoy, Casado y �l mismo hasta ayer, y por primera vez desde que es presidente del PP se dirigi� de una manera clara y cruda al mundo empresarial para comunicarles que est� decidido a impulsar el cambio pol�tico en Espa�a, poniendo fin al bloqueo institucional y a la corrupci�n sist�mica del sanchismo, con su colaboraci�n o sin ella. La prioridad nacional, vino a decir, es salvar la democracia espa�ola y para esta empresa no va a esperar a recibir el benepl�cito del establishment catal�n.Sin perder la cordialidad y las buenas maneras, pero con el rictus severo de quien ya no est� para jueguecitos ante la gravedad del momento, Feij�o dio un inesperado golpe en la mesa del C�rculo de Econom�a y envi� un mensaje inequ�voco a la �lite empresarial de que su oferta de colaboraci�n con Catalu�a es m�xima y sincera -para que deje de aspirar a �lograr cosas por colisi�n o coacci�n�-, pero que no va a aceptar m�s chantajes en su camino al Gobierno. Y, por lo tanto, que los empresarios catalanes, decisivos en la llegada de S�nchez a la Moncloa y para que contin�e encastillado en ella, a partir de ahora deben decidir d�nde se sit�an y con qui�n, asumiendo la responsabilidad de esa elecci�n.Dos frases fijaron el tono y el fondo de un discurso que se aleja de aquella vieja enso�aci�n del PP de que el trauma del proc�s habr�a devuelto a la clase dirigente catalana el pragmatismo de los a�os de Pujol. �Habr� venido a estas jornadas no menos de quince a�os, y tengo la experiencia suficiente para decirles que ya no me enga�an�, dijo de inicio, para dejar luego la carga de profundidad: �No busco atajos, no vengo a pedir favores ni tampoco a regalarlos. A lo que vengo es a garantizar que devolver� la decencia a mi pa�s, con ayuda o sin ella�. Palabras para adultos que recordaron a las que en 2019 dirigi� Cayetana �lvarez de Toledo en el C�rculo Ecuestre a los empresarios catalanes, afe�ndoles como nadie antes su complicidad con el golpe independentista , y que sintonizan con la posici�n de Alejandro Fern�ndez, l�der del PP catal�n, de que el partido debe representar una alternativa al nacionalismo pol�tico y econ�mico, no tratar de ser su aliado o �mulo.Feij�o no cit� la posibilidad de una moci�n de censura, aunque muchos lo esperaban y anunciaban. No se estaba dirigiendo a Junts, sino a una clase dirigente catalana que mantiene su alianza con el socialismo porque no est� segura de que Feij�o vaya a ser el pr�ximo presidente, y prefiere no enemistarse con S�nchez. Adem�s, una vez descartada la independencia, le seduce el proyecto sanchista de mutaci�n confederal de Espa�a que reconozca a Catalu�a como sujeto de soberan�a y que limite el peso econ�mico y pol�tico de Madrid.El auditorio despidi� a Feij�o con tibios aplausos -la misma frialdad con la que fue recibido-, y mirando disimuladamente a otra parte. Si bien algunos de los asistentes reconoc�an despu�s que les hab�a molestado que hubiera venido a Barcelona a �rega�arles� y no �a seducir a Catalu�a� con una retah�la de promesas y actitud servil. Claramente, no hab�an entendido a�n que Feij�o se acababa de autodeterminar -veremos si de manera fugaz- de una tutela del establishment catal�n que a lo largo de la historia siempre ha acabado perjudicando al PP.














